Para seguir mal, votemos bien
Por Yidis Gahona.
Sé que este título genera confusión y desconcierto. En época electoral se espera que los que nos enseñen sea cómo votar, a distinguir una lista abierta de una cerrada y a tener presentes las causas de la anulación de un voto. Sin embargo, lo que pretendo en las próximas líneas es reafirmar que si queremos que el Vichada siga como está, debemos votar como siempre lo hemos hecho.
El escritor tolimense William Ospina asistió al Congreso Iberoamericano de Educación que se celebró en Argentina en 2010. Allí le preguntaron cómo calificaba la educación en Colombia. Él respondió que muy buena, lo que chocó con los estándares que miden el desempeño de los estudiantes en el país. Luego le pidieron que explicara su respuesta y dijo: una escuela que enseña a las personas a ser competitivas, a pensar únicamente en la satisfacción de sus intereses y a no quejarse ante las injusticias y no hacer nada para transformarlas es el tipo de enseñanzas que requieren los(as) colombianos(as) para vivir en un país con tantas inequidades y perpetuarlas por generaciones.
En el plano político del Vichada nos ha ocurrido exactamente lo mismo: nuestros votos han sido absolutamente útiles para quienes han llegado a posiciones de poder, buscando únicamente su progreso y enriquecimiento y postergando por años la resolución de tantas carencias que tenemos.
Claro, no olvido que lo anterior se explica, en parte, en que los(as) candidatos(as) se han aprovechado del hambre y la escasez del Departamento. En mayo de 2023, en este mismo periódico se publicó una nota que hacía referencia a las cifras del DANE sobre pobreza multidimensional. Ocupamos el primer lugar en Colombia porque en nuestros hogares hay pocos logros educativos, las condiciones para darle bienestar a los(as) niños(as) escasean, tenemos más problemas que el resto para acceder a los servicios de salud y a empleos dignos, etc.
Aún con esto, siempre he tenido el convencimiento de que existe otro camino, el de NO RESIGNARSE y trabajar porque mi esperanza se encuentre con la de aquellos que buscan dignidad y la superación de los obstáculos colectivos. Es posible porque en otros lugares ya ha pasado, incluso en estas tierras. Solo se trata de recordar la gesta de la independencia de nuestra nación en la que los llaneros fuimos fundamentales o a nuestros indígenas que resistieron ante el poder español y hoy son uno de los pilares más importantes del Vichada.
Al final, se trata de no dejar morir esa llama interior que nos impulsa a no conformarnos, a no hacer siempre lo mismo. Aunque es un camino largo y con espinas, podemos transitar por él, pese a que nos agobie la necesidad. Andar por esa senda nos traerá la mayor satisfacción: LIBERTAD.
