Pisa 2025: Qué dicen los resultados de Colombia sobre la educación en la Orinoquía

Escrito por: Juan Diego Ramos Rodriguez*

Los resultados de las pruebas PISA 2025 vuelven a poner la educación colombiana en el centro de la discusión. Aunque la prueba no presenta resultados por departamento, sus cifras permiten poner sobre la mesa algunos de los retos que también enfrenta la educación en la Orinoquía. En esta edición, Colombia obtuvo 399 puntos en Lectura, 381 en Matemáticas y 414 en Ciencias. Frente a 2022, el país registró una disminución de 9 puntos en Lectura y de 2 en Matemáticas, mientras que en Ciencias aumentó 3 puntos. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) aclara que estos cambios entre 2022 y 2025 no fueron estadísticamente significativos.

PISA evalúa a estudiantes de 15 años y busca conocer qué tanto pueden aplicar lo aprendido para resolver situaciones de la vida real. En Colombia, el resultado muestra que Matemáticas sigue siendo uno de los principales retos. Solo el 29 % de los estudiantes alcanzó al menos el nivel básico de desempeño, frente al 65 % del promedio de los países de la OCDE. En Lectura, el 46 % llegó a ese nivel, mientras que el promedio de la OCDE fue del 74 %.

Pero estos resultados no cuentan toda la historia. PISA no presenta un resultado separado para Meta, Casanare, Arauca y Vichada. Por eso, no se puede decir que la Orinoquía obtuvo un determinado puntaje en la prueba. Lo que sí se puede hacer es tomar los resultados nacionales como punto de partida y revisar las condiciones en las que estudian muchos niños y jóvenes de esta región.

En la Orinoquía hay diferencias importantes entre las ciudades y las zonas rurales. Un estudiante de Villavicencio, Yopal, Arauca o Puerto Carreño puede tener condiciones distintas a las de un estudiante que vive en una zona rural alejada. La distancia hasta el colegio, el transporte, el acceso a internet y la disponibilidad de determinados niveles educativos hacen parte de las condiciones que pueden afectar la trayectoria escolar.

La educación rural es uno de los puntos que merece atención. Un informe de la Procuraduría General de la Nación sobre educación rural en Colombia muestra que la oferta de las sedes rurales se concentra principalmente en preescolar y primaria, mientras que es menor en secundaria y media. El informe también registra un crecimiento de la matrícula rural de Vichada entre 2018 y 2022, que pasó de 13.415 a 16.724 estudiantes.

Esto plantea un problema que va más allá de una prueba internacional. Para que un estudiante pueda mejorar en Lectura, Matemáticas o Ciencias necesita primero tener la posibilidad de permanecer en el sistema educativo y avanzar en sus diferentes niveles.

La Procuraduría también ha señalado la necesidad de reducir las diferencias entre la educación rural y urbana y de atender las barreras que enfrentan los jóvenes de las zonas rurales para acceder a una educación de calidad.

En una región como la Orinoquía, esta discusión es importante porque el territorio es amplio y las condiciones no son iguales en todos los municipios. La distancia entre una institución educativa y otra puede ser considerable. Por eso, hablar de educación no es solamente hablar de los resultados de los estudiantes. También es necesario mirar las condiciones en las que reciben sus clases.

Otro punto que muestran los resultados de PISA es la necesidad de fortalecer las competencias básicas. En Matemáticas, alcanzar el nivel 2 significa, entre otras cosas, poder interpretar una situación sencilla y representarla matemáticamente. En Colombia, solo el 29 % de los estudiantes llegó a ese nivel o a uno superior. En Lectura ocurre algo parecido. Comprender un texto, identificar información y utilizarla para responder una pregunta son habilidades que se necesitan no solo para estudiar, sino también para desenvolverse en la vida diaria.

Por eso, el resultado de PISA también puede llevar la discusión hasta las aulas de la Orinoquía. El reto no es preparar a los estudiantes únicamente para una prueba. Es fortalecer desde los primeros años la lectura, la escritura, las matemáticas y la capacidad de resolver problemas.

También es importante no presentar a la región únicamente desde sus dificultades. En los departamentos de la Orinoquía hay colegios y estudiantes que obtienen buenos resultados en las evaluaciones nacionales. Esos casos pueden servir para conocer qué estrategias están funcionando y cómo pueden compartirse con otras instituciones.

Además, PISA debe leerse con cuidado. La prueba permite comparar a Colombia con otros sistemas educativos, pero no permite explicar por sí sola todas las causas de los resultados. La OCDE también señala que factores como las condiciones socioeconómicas tienen relación con el desempeño de los estudiantes.

En Colombia, entonces, la discusión no debería quedarse solamente en si el puntaje subió o bajó. También debería preguntarse qué está pasando dentro de las aulas, cuáles son las necesidades de los docentes y qué diferencias existen entre los estudiantes que viven en las ciudades y quienes estudian en zonas rurales. Para la Orinoquía, este puede ser un punto de partida. Meta, Casanare, Arauca y Vichada tienen realidades diferentes y necesitan que las decisiones educativas tengan en cuenta esas diferencias.

Los resultados de PISA 2025 dejan una tarea clara: fortalecer las competencias básicas y revisar las condiciones en las que están aprendiendo los estudiantes. En la Orinoquía, esto significa mirar más allá de las cifras y preguntarse si todos los jóvenes tienen las mismas posibilidades de aprender, terminar el colegio y continuar con su formación. La educación de la región no se puede medir solamente con un número. Pero los números sí pueden servir para saber dónde mirar.

PISA muestra una parte de la realidad. El reto para Colombia y para la Orinoquía está en trabajar sobre lo que ocurre antes de que los estudiantes lleguen a esa prueba: las condiciones de sus colegios, el acompañamiento de sus docentes, el acceso a recursos y, sobre todo, las oportunidades que tienen para aprender.

*Sociólogo y miembro de la Fundación Cultural Llano Adentro 

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