La presencia afro en Vichada viene de la mano de la educación

En Vichada la comunidad afro se ha ganado un espacio importante. Muchos llegaron hace décadas, provenientes del occidente y suroccidente colombiano, para desempeñarse, principalmente, como profesores en diferentes sectores del departamento.

“La gran mayoría fueron profesores, directamente que venían del Chocó, de la Escuela Superior Diego Luz Córdoba, a través de la educación contratada y la vinculación de estos afros se dio en el campo educativo”, explicó Omar Bonilla Caicedo, integrante de la comunidad afro de 77 años, quien llegó al Vichada en 1970 proveniente de Puerto Tejada (Cauca).

Hace cuatro o cinco décadas, el país necesitaba “docentes que tuvieran la fuerza, el conocimiento y la voluntad de ir a territorios inhóspitos como el Vichada, las escuelas locales más rurales, de indígenas tenían docentes afros en su mayoría en esos años”, indicó Bonilla.

Gran parte de quienes integran hoy la comunidad afro en Vichada llegaron bajo ese contexto. Según cuentas de la Secretaría Departamental de Asuntos Indígenas y Desarrollo Social, en este territorio del oriente colombiano puede haber aproximadamente unos 650 afrodescendientes.

Sin embargo, esas cifras parecen discordar con la base de datos que maneja Bonilla Caicedo, representante de la Asociación de Afrodescendientes de Vichada (Afrodesvi). “En el 2022, solo en Puerto Carreño había alrededor de unos 600 afros, a nivel de departamentos vamos como 4.500 afros por ahí”, dijo. “Tenemos hijos netamente afrovichadenses, porque son nacidos en este territorio”.

Bonilla lleva 52 años viviendo en Puerto Carreño. Cuando estaba por sobre los 50 años de edad logró titularse de psicólogo, fue entonces cuando vivió uno de los peores actos de racismo de su vida.

Llevaba cerca de tres décadas trabajando en el Hospital San Juan de Dios de Puerto Carreño, haciendo de todo: barrendero, servicios generales, mantenimiento, entre otros. Pero, en 2004, luego de graduarse como profesional, logró un ascenso, lo que provocó una manifestación de racismo entre otros profesionales. “Varios médicos se reunieron en protesta en contra de mi persona”, aseguró Bonilla. “Las razones de ellos era por ser yo “negro” y, segundo, por ser “un igualado”, porque ellos si eran capacitados”. 

Luego de ocho años como psicólogo, y 40 en total dentro del Hospital, Bonilla ahora trabaja como independiente en el campo de la psicología. 

Espacios de participación

Según la Secretaría de Asuntos Indígenas, desde el gobierno departamental se han adelantado diferentes acciones en pro de este segmento de la población en Vichada.  “Año a año se les brinda participación a la población en el desarrollo de los comités de política pública y la conmemoración (del día de la afrocolombianidad – 21 de mayo)”.

Desde la entidad también aseguraron que “se viene estructurando un proyecto productivo con el cual se espera beneficiar un gran número de familias conformadas por población afrodescendiente que busca mejorar la calidad de vida de esta población”.

Bonilla destaca el esfuerzo del gobierno local por estar en sintonía con las negritudes. “Nosotros tenemos una política pública en la cual hay concertaciones con el gobierno, y ahora con el nuevo sistema de regalías, donde tendremos participación de recursos con enfoque étnicos, diferencial para la población afro también. Por derecho propio tendremos unos recursos para nosotros, las negritudes”.

Día de la Afrocolombianidad en Vichada

Bajo las experiencias y diálogos con poblaciones negras, afrocolombianas, raizales y palanqueras con influencia en el territorio vichadense, se conmemoraron en Puerto Carreño los 171 años de la abolición de la esclavitud, recogido en la ley 725 del 2001. Este año, la celebración contó con la visita de la escritora, narradora oral y poeta afro Mary Grueso.

Para Deison Yair Padilla Valoyes, el 21 de mayo es una manera de mirar el pasado y decir, “no más violencia contra la raza humana, no más discriminación, no más esclavitud”.

Para Padilla, “ser afrodescendientes es sentirse orgulloso de la calidad humana que fueron nuestros antepasados que vivieron una lucha incansable, para que en estos tiempos tengamos la libertad y fortaleza de nuestra identidad”.

Para Marcos Antonio Toro Ortiz, un afrodescendiente natural de Puerto Ayacucho (Venezuela), hijo de una chocoana desplazada, que ahora vive en Puerto Carreño, la festividad “me llena de emoción”. Es “saber que nos tomen en cuenta y que ya la sociedad es más empática”. 

Las negritudes ahora están a la espera del próximo 25 de julio para agasajar la fortaleza de la mujer afro, a través del Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente. “En Vichada hay más mujeres afros que hombres”, según Bonilla. Por eso, festejarán con poesía y bullarengue.

PazEando en el territorio

Reivindicar la cultura afro en un departamento donde la mayor parte de la población es indígena, significa apostar por la construcción de la verdadera paz en el país.

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