“Hogar de la Misericordia”, una iniciativa contra el hambre en Puerto Carreño
El “Hogar de la Misericordia” significa hoy para muchas personas pobres de Puerto Carreño (Vichada), un alivio. Se trata de una iniciativa particular nacida en 2019, que todos los sábados lleva alimentación gratuita a unas 300 personas, entre menores y adultos, vulnerables de la capital vichadense.
“Yo vine a comer sopa sabrosa, aquí no cobran nada, estoy contenta por eso”, dijo, con el plato en la mano, Yolanda Gómez, una anciana indígena del pueblo sikuani.
Otra beneficiaria del comedor es Etelvina Sierra. Hace dos meses asiste al lugar junto a sus cuatro nietas. “Vengo a pedir la comida, en este momento no hay recursos, no tengo pensión, la alcaldía ni gobernación le regalan un mercado a uno”, manifestó. “Gracias a Dios esta muchacha nos ayuda, yo me la encontré y nos dijo: “vayan al comedor «».


Detrás del Hogar de la Misericordia está Naiyeska Rodríguez, una venezolana de 35 años que llegó a Puerto Carreño en 2018, junto a su padre y sus dos hijas. Sin embargo, la mujer no estuvo sola, contó con el apoyo del padre Alfredo Bencomo, quien reside actualmente en Estados Unidos y mensualmente aporta unos $400.000 para mantener a flote el comedor. Además, una docena de voluntarios participa en la consecución y preparación de los alimentos, y cortado de leña.
Rodríguez también detalló que la carnicería La Perla Paisa cada semana aportan 15 kilos de hueso para la sopa. Otro aportante es el Bazar Llanero, que cada mes dona 30 mil pesos y algunos juguetes. Y, recientemente, la Panadería María José se comprometió a entregar 200 panes todos los sábados. “También hay una señora Carmen Rosada, que recientemente desde el exterior (Puerto Rico) nos envió un pequeño aporte a la iniciativa”, detalló la joven venezolana.
Nicolás Herrera, un menor de nueve años de edad, es otro colaborador del Hogar de la Misericordia. Cada viernes asiste para dejar “una libra de arroz y una libra de sal”, dijo Rodríguez. “Algunos funcionarios de la policía han venido y nos han ayudado a servir, como voluntarios”, dijo.

Al principio, el comedor estaba ubicado al lado de la Secretaría de Salud. “Llegábamos con platos de sopa servidos para los más vulnerables”, detalló Rodríguez. Sin embargo, luego el Hogar de la Misericordia fue instalado en la propia casa de la fundadora, en el barrio La Esperanza. De manera muy tradicional, el sábado en la mañana montan una olla en el patio y preparan el alimento para tres centenas de comensales.
Hasta el Hogar de la Misericordia llegan personas provenientes de barrios como Tamarindo, Piedras de Custodio, Simón Bolívar, Camilo Cortez, La Esperanza, Sitio Sagrado, Mateo y la Manga de Coleo, entre otros.
“Por razones de presupuesto, solo podemos llevar a cabo esta actividad los sábados, pero desearíamos más ayuda de la sociedad para realizarlo más días en la semana”, dijo Rodríguez, por eso invitó a quien desea aportar con esa causa, puede donar alimentos no perecederos.
“Acá han venido funcionarios de la Alcaldía, el ICBF, gente de la Gobernación y algunos políticos. Todos se van diciendo que es muy bonito todo, nos dicen que van ayudar, pero ninguno viene al menos a darle una charla a los niños”, dijo la joven venezolana.
