Gobernación de Guainía declaró Alerta Roja por inundaciones que afectan a más de 1.200 familias

La Gobernación del Guainía declaró Alerta Roja en todo el territorio departamental mediante el Decreto 388 del 14 de julio de 2025, ante el incremento crítico y peligroso de los niveles de los ríos Guaviare e Inírida, que han generado severas inundaciones afectando a más de 1.200 familias en la región.

Los ríos Inírida, Guaviare, Atabapo y Guainía (también conocido como río Negro) han desbordado sus cauces, generando una crisis humanitaria que ya supera las cifras reportadas oficialmente. El río Inírida registró este 17 de julio a las 6:00 a. m. un nivel de 13,70 metros, apenas 7 centímetros por encima del nivel registrado durante las históricas inundaciones de 2018 (13,63 metros).

Según datos que conoció El Morichal, 1.000 familias ya han sido caracterizadas por la emergencia, superando ampliamente las cifras iniciales que reportaban 703 familias afectadas en el municipio de Inírida y 181 en Barrancominas. En el municipio de Inírida se encuentran 626 núcleos familiares en el casco urbano y 77 núcleos familiares en comunidades indígenas, lo que representa aproximadamente 2.500 personas.

En Barrancominas, 181 núcleos familiares han sido afectados (946 personas aproximadamente), incluyendo 321 niños de 0 a 14 años y 98 adolescentes de 14 a 18 años. En el área no municipalizada se han caracterizado 74 familias durante el recorrido por el río Atabapo, proceso que aún continúa.

Zulma Torcuato, autoridad indígena curripaca de la comunidad de Coco Viejo (Inírida), describió la difícil situación: «Hemos perdido nuestros cultivos, nuestros animales, las viviendas se han inundado y las familias están padeciendo grandes necesidades. Nuestra economía basada en el turismo, las artesanías y el material de arrastre está completamente paralizada». La líder indígena hizo un llamado urgente a los entes gubernamentales y ciudadanos para que brinden apoyo con colchonetas, ropa, toldillos y alimentos no perecederos, ya que no saben si el invierno se extenderá hasta agosto y septiembre.

Leonardo Ladino, antropólogo y exdiputado de Guainía (2016-2019), había advertido sobre esta situación desde 2017. En ese momento, siguiendo los saberes tradicionales, alertó sobre la inundación de 2018 y exigió tener listos los planes de gestión de riesgo. «Los viejos decían que esa inundación solo sucedía cada 40 años, y que la última fue en 1976», recordó Ladino, quien advirtió que, debido al cambio climático, «los 40 años podrían convertirse en 4 o 5 años». Sus predicciones se están cumpliendo apenas 7 años después.

Tanto la Gobernación como la Alcaldía de Inírida han visibilizado en redes sociales las ayudas que han entregado a las personas afectadas, apoyando incluso con el traslado de pertenencias desde las viviendas inundadas a lugares seguros. Sin embargo, muchas personas han denunciado en redes que las ayudas no llegan están llegando a todos los lugares.

Medidas de emergencia y proyecciones

El Decreto 388 de 2025 establece la activación total del Sistema Departamental de Gestión del Riesgo, la evaluación inmediata de zonas de alto riesgo con posibles evacuaciones, el monitoreo diario de niveles de cauces y ríos, la coordinación interinstitucional con el Gobierno Nacional y la intensificación de acciones de comunicación en lenguas indígenas. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) mantiene alertas rojas para la cuenca del Orinoco, específicamente por niveles altos en la parte media y baja del río Inírida, niveles críticos en la cuenca media y baja del río Guaviare, y requiere especial atención en zonas ribereñas de Inírida, Mapiripana y Barrancominas.

La crisis se venía gestando desde abril, cuando el 11 de abril Barrancominas declaró Alerta Naranja, el 21 de abril Inírida declaró Alerta Amarilla, el 26 de junio ambos municipios declararon Alerta Roja y el 7 de julio Inírida declaró estado de calamidad pública.

El decreto permanecerá vigente hasta que se reduzcan los niveles de riesgo, según determinen las autoridades competentes y el Consejo Departamental de Gestión del Riesgo de Desastres. Esta situación representa una de las emergencias más graves que ha enfrentado el departamento del Guainía en los últimos años, evidenciando la vulnerabilidad de las comunidades ribereñas ante los efectos del cambio climático y la necesidad urgente de planes de adaptación y mitigación a largo plazo.

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