¿Está preparado Guainía para enfrentar la temporada del fenómeno de El Niño?

Agua, combustible, incendios forestales y navegación fluvial están entre los riesgos que las autoridades buscan anticipar. Las dificultades para transportar carga también pueden repercutir en el abastecimiento de Inírida.

En Guainía, una temporada con menos lluvias no solo cambia el paisaje. Cuando baja el nivel de los ríos, el transporte de combustible y alimentos hacia Inírida puede tardar más, lo que aumenta los costos de navegación y puede dificultar el abastecimiento de algunos productos. Por eso, además de prevenir emergencias, una de las preguntas es cómo reducir las afectaciones que podrían sentirse en la vida cotidiana.

En un reporte fechado el 15 de octubre de 2026, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) presentó registros preliminares de la estación Puerto Inírida que muestran una disminución de la precipitación mensual entre julio y septiembre de 2026: pasó de 527 milímetros en julio a 380 en agosto y 254 en septiembre. Estas cifras describen las lluvias registradas durante esos meses y aportan contexto para comprender la variación reciente de las precipitaciones en la zona.

Mateo Pinto, coordinador de Gestión del Riesgo de la Gobernación de Guainía, explicó que se trabaja en un plan de contingencia que contempla cuatro riesgos: desabastecimiento de agua, desabastecimiento de combustible, incendios forestales y dificultades para la navegabilidad de los ríos. Según indicó, el periodo de menos lluvias que se toma como referencia va de octubre de 2026 a febrero de 2027, aunque las condiciones pueden cambiar de acuerdo con la evolución del clima.

Las dificultades de navegación forman parte de la experiencia de quienes transportan carga hacia el departamento. David Yara, comerciante cuyo padre conduce una embarcación, explicó que el trayecto entre San José del Guaviare e Inírida puede tardar entre siete y ocho días en invierno. En verano, según las condiciones del río, el recorrido puede extenderse entre 15 y 30 días.

Cuando el nivel del agua dificulta el paso, las embarcaciones pueden tener que acercarse a las playas y descargar parte de la carga para continuar. Yara relató que en algunas ocasiones han esperado hasta tres días en un punto para recibir ayuda de otra embarcación. Estas maniobras aumentan el consumo de combustible y los gastos del recorrido. Desde su experiencia como comerciante, explicó que las demoras y la escasez pueden repercutir en el precio de los productos. Entre los alimentos que pueden verse afectados mencionó la papa, la cebolla y el pollo refrigerado. También señaló que los costos adicionales del transporte pueden representar entre 100 y 150 pesos por kilo.

El transporte de combustible también puede repercutir en servicios esenciales. A finales de 2025 y durante los primeros meses de 2026, Inírida vivió racionamientos de energía en medio de dificultades para el abastecimiento de combustible. Cuando los envíos se retrasan, puede complicarse tanto la disponibilidad de gasolina en las estaciones de servicio como el suministro de combustible utilizado para la generación eléctrica. Este antecedente pone sobre la mesa la importancia de prever alternativas de abastecimiento y coordinación durante la temporada de menos lluvias.

El plan departamental también contempla medidas frente a los incendios forestales. Pinto mencionó a Sabanitas, Vitina, Cacahual y Guamal entre los sectores con antecedentes de incendios y señaló que se han fortalecido brigadas comunitarias. Añadió que se hace seguimiento a los niveles de los ríos Guaviare e Inírida y que, si se presentan dificultades de abastecimiento de agua, se contempla el uso de carrotanques en coordinación con las administraciones municipales. Si una emergencia supera la capacidad local, explicó, se puede gestionar apoyo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).

La preparación también implica que las comunidades sepan dónde pedir orientación y cómo reportar una emergencia. En una conversación con el capitán de Remanso surgió la importancia de mantener claros los canales de contacto, especialmente en zonas apartadas o con conectividad limitada.

Sobre este punto, Pinto indicó que los capitanes y habitantes pueden comunicarse al 320 240 6943 para reportar emergencias. Según explicó, el número está habilitado para recibir estos reportes. Al comunicarse, es útil describir qué ocurre e indicar la comunidad o el lugar afectado, siempre que las condiciones lo permitan.

Ante la temporada de menos lluvias, el reto es anticipar posibles dificultades con el agua, el combustible, los incendios y la navegación, además de mantener informadas a las comunidades. El seguimiento a las condiciones climáticas y de los ríos, junto con la coordinación entre instituciones y habitantes, será importante para orientar la respuesta cuando sea necesario.

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