Inírida enfrenta grave crisis por desabastecimiento de combustible y racionamientos eléctricos
Desde el pasado 27 de diciembre, la capital del Guainía atraviesa una compleja emergencia derivada de la escasez de combustible, situación que ha desencadenado restricciones en la movilidad, largas filas en estaciones de servicio y prolongados racionamientos de energía eléctrica que mantienen a buena parte de la población inconforme y en alerta.
El origen del problema está en las dificultades de navegabilidad del río Guaviare, principal vía por la que llegan los combustibles a la capital del Guainía. El bajo caudal del afluente ha dejado varias lanchas varadas, impidiendo el abastecimiento normal de gasolina y ACPM a Inírida. Como consecuencia, las dos estaciones de servicio terrestres del municipio han limitado la venta al público, obligando a los usuarios a soportar extensas filas y cupos restringidos.
La situación se agravó a partir del 28 de diciembre, cuando Gensa, la empresa encargada de la generación de energía eléctrica en la ciudad mediante plantas electrógenas, comenzó a enfrentar también escasez de combustible. Desde entonces, los racionamientos eléctricos se han vuelto constantes y, según la ciudadanía, desiguales.
Gensa ha emitido al menos tres comunicados desde el inicio de la emergencia, en los que advierte que los racionamientos continuarán hasta que se restablezca el acceso al combustible. No obstante, la comunidad denuncia falta de claridad y de cumplimiento en los horarios anunciados.
Uno de los principales reclamos es la aparente inequidad en la prestación del servicio: mientras algunos barrios cuentan con energía casi permanente, otros han permanecido hasta más de 20 horas continuas sin electricidad. A esto se suma que, según los usuarios, Emelce —empresa encargada de la distribución de la energía en Inírida— no estaría cumpliendo los cronogramas de racionamiento que ella misma publica.
Como medida temporal, Gensa informó que, gracias a un acuerdo con la estación Terpel de Inírida para acceder a 20.000 galones de combustible, se espera garantizar el servicio eléctrico continuo para toda la comunidad entre las 6:00 de la mañana del 31 de diciembre y las 11:59 de la noche del 1 de enero. A partir de ese momento, la continuidad del servicio dependerá nuevamente de que se logre transportar combustible hasta el municipio.
Protestas ciudadanas
El malestar social se hizo evidente este 30 de diciembre, cuando la ciudadanía realizó dos plantones simultáneos al mediodía: uno frente a las instalaciones de Gensa y otro frente a Emelce. Los manifestantes exigieron soluciones inmediatas, información clara y responsabilidades frente a una crisis que afecta la vida cotidiana, el comercio y la salud de la población.
El concejal José Hidalgo fue enfático en señalar fallas de planificación y ausencia de planes de contingencia. “Los de la bomba deben tener un plan de contingencia para los meses de noviembre, diciembre, enero y febrero. Por otro lado, el servicio de energía es responsabilidad de Gensa, y Gensa debe tener un plan de contingencia”, afirmó.
Hidalgo recordó que hace dos meses se realizaron reuniones con la participación de Gensa, Emelce, la Alcaldía, la Personería, la Procuraduría y la ciudadanía, pero aseguró que nunca se abordó de fondo la posibilidad de una escasez de combustible. Además, cuestionó mayor falta de acompañamiento de la comunidad a este tipo de escenarios donde se puede reclamar de manera directa y oportuna a las empresas y entidades responsables del servicio eléctrico. “Ahora que está el problema, están buscando responsables. Cuando los necesitamos, no asisten a las reuniones. El directo responsable es Gensa, esto es mala planificación”, concluyó, añadiendo que en el tema del combustible también hay responsabilidad de los propietarios de las estaciones de servicio.
Desde la ciudadanía, Laura Echavarría expresó que la principal inconformidad no es únicamente el desabastecimiento, sino la desinformación. “Los cortes de electricidad se improvisaron, sin aviso previo, afectando gravemente a familias y comercios. Luego salieron comunicados, pero son comunicados que no comunican: no especificaban sectores ni horarios, y cuando finalmente lo hicieron, no se cumplieron”, señaló.
Echavarría recordó que Inírida es un territorio con solo dos accesos, ambos dependientes del combustible: el aéreo y el fluvial. “Sin gasolina y ACPM no hay transporte, no hay electricidad, se dañan los alimentos, el calor se vuelve insoportable y la conectividad se cae. Es una reacción en cadena que afecta todos los aspectos de nuestra vida diaria”, explicó.
También cuestionó el cruce de responsabilidades entre Gensa, Emelce y la Alcaldía. “En cada comunicado se pasan la pelota mientras la población solo pide información clara y oportuna”, dijo, al tiempo que denunció el temor de algunos ciudadanos a participar en protestas por posibles represalias laborales o institucionales.
La crisis ha abierto un debate más amplio sobre la dependencia del territorio al combustible y la falta de previsión frente a fenómenos recurrentes como el bajo nivel de los ríos en temporada seca. Para muchos habitantes, lo ocurrido debe dejar lecciones tanto a las empresas como a las autoridades y a la comunidad.
“Comprender la situación no significa estar de acuerdo. Se han hecho muchas cosas mal y la población está cansada de resignarse a no tener servicios básicos”, concluyó Echavarría, quien además hizo un llamado a revisar las prioridades colectivas, en medio de un racionamiento eléctrico que contrasta con el encendido de alumbrados navideños en entidades públicas, hogares y comercios.
Mientras tanto, Inírida espera que el combustible vuelva a fluir por el río Guaviare y que, más allá de soluciones temporales, se adopten planes de contingencia reales que eviten que una situación similar vuelva a repetirse en el corto plazo.
