El silencioso trabajo de Alcohólicos Anónimos en Puerto Carreño

Foto: Tomado de internet.

De manera sigilosa, desde el año 2019 en Puerto Carreño un grupo de personas se unieron para integrar un programa social de rescate, ayuda y cambio frente el consumo desproporcionado del alcohol, considerando que la realidad de esta región del oriente colombiano presenta una particularidad ante la ingesta de bebidas etílicas.

“El programa funciona cuando se reconoce el problema y se tiene la voluntad de salir de esa situación”, explicó Richard M., líder del grupo de Alcohólicos Anónimos en Puerto Carreño. 

“Somos un grupo de hombres y mujeres que compartimos una experiencia en común”, agregó. “El único requisito para ser miembro de AA es el deseo de dejar la bebida”.

La iniciativa busca orientar y mitigar los problemas de salud, sociales y económicos que acarrea la ingesta excesiva y descontrolada del alcohol en la población.

“Estamos en una red nacional de alcohólicos anónimos en Colombia, empezamos en el 2019 en Carreño con unos amigos que tenían este problema, iniciamos en un espacio que nos facilitó la parroquia catedral Nuestra Señora del Carmen”, dijo el líder de AA, “En ese momento participaron cuatro personas”.

La pandemia incrementó el consumo de bebidas alcohólicas

Según datos de Euromonitor Internacional, a causa de la pandemia el consumo de bebidas alcohólicas en Colombia durante 2020 aumentó en un 5,2% en comparación con el 2019. Este incremento se presentó directamente en los hogares.

Aunque en el Vichada no hay datos oficiales sobre este fenómeno, desde AA Puerto Carreño consideran que sí se incrementó la ingesta de licor durante los meses de aislamiento más críticos. “En medio de la pandemia tuve conocimiento de una casa donde estaban bebiendo seguido”, dijo Richard M.

Actividades de la AA en Puerto Carreño 

“Queremos llegar a las familias de personas alcohólicas, a través de un programa que se llama Al- Anón, donde se trata de acompañar a las familias que padecen agresión y son de alguna manera afectadas por las conductas de los alcohólicos. También queremos llegar a las escuelas, para hablar con los más jóvenes y adolescentes, ahorita que están en la presencialidad para darle a conocer los riesgos que causa en nuestra salud el alcoholismo”, explicó el líder de la organización.

En la actualidad AA atiende de manera presencial a cuatro personas: uno de ellos lleva dos años, y otro, 10 años sin consumir alcohol.

¿Cómo determinar si una persona es alcohólica?

Según Alcohólicos Anónimos de Puerto Carreño, hay una línea muy delgada entre la persona que consume alcohol y que puede parar en la bebida y quien no puede. “El alcohólico está predispuesto a iniciar, pero no sabe cuándo parar, el que no es alcohólico, sabe cuándo tomar y cuándo parar”, dijo Richard M. 

El líder de AA precisa que entre las señales que alguien debe tener en cuenta para detectar la adicción a las bebidas alcohólicas, están: “si la persona bebe para relajarse o cuando tiene problemas; bebe cuando se siente irritado o frustrado, infeliz o airado; bebe a solas; tiene problemas en el trabajo o entorno familiar”.

Otras luces de la adicción asoman cuando la persona “no puede controlar el número de tragos una vez que empieza y bebe por la mañana o a cualquier hora, muy de prisa; olvida lo que ha pasado cuando estaba bebiendo (lagunas mentales); se emborracha incluso cuando no quiere hacerlo; cree que es bueno poder beber mucho, piensa que puede controlarlo sin reconocer el problema y se torna violento cuando ingiere alcohol y hasta en su entorno familiar”, puntualizó.

Puntos de atención y apoyo en Puerto Carreño

La organización está ubicada en la carrera 14 a N° 30-40, barrio la Esperanza. Organizan reuniones a las 6:00 p. m. de los lunes, miércoles y viernes. Los interesados se pueden contactar a través del número 311 789 9885 durante las 24 horas de los 7 días a la semana, de forma gratuita.

Historia de vida de un alcohólico

“Desde los cinco años de edad empecé a consumir alcohol, mi abuelo lo hacía reiteradamente y él murió borracho”.

Bryant Blums es el nombre simulado de un personaje real que vive en Puerto Carreño y lleva 32 años sin ingerir bebidas embriagantes. Su vida cambió por medio de la ayuda en Alcohólicos Anónimos y actualmente forma parte de este grupo como ejemplo para quienes padecen esta enfermedad.

“A mis 28 años un jefe me dijo que tenía problemas de conducta agresiva y lagunas mentales por el alcohol, me despidieron de mi trabajo por eso, siendo yo un profesional”, relata. 

Sin embargo, seguía inmerso en la bebida, al punto que varias veces llegó a dormir en la calle. “Me daba vergüenza que mi madre me viera en ese estado”.

Finalmente buscó ayuda en una psiquiatra y en Alcohólicos Anónimos. “Mi vida dio un giro de 180° porque dejé de beber y emborracharme”. Recuperó entonces su trabajo, formó una familia y hoy está comprometido en ayudar a otros, partiendo de su experiencia.

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