Una voz de Vichada en la FILBO 2026… Pero sin el departamento presente
Por Zussanny Jaimes
En medio del ruido editorial y las vitrinas gigantes de la FILBO 2026, una voz del Vichada logró hacerse notar, aunque con una contradicción evidente. Hover Carvajal García, escritor nacido en La Primavera, llegó a la Feria con su novela Chirow: la rebelión de MonteTrueno, pero no representando a su departamento, sino a Norte de Santander. Para él, lejos de ser un triunfo completo, fue un golpe simbólico: “Vergüenza, vergüenza ajena”, dijo, al señalar que el Vichada sigue ausente en los grandes escenarios culturales, incluso cuando tiene autores que sí están dando la pelea.
Carvajal es autor de títulos como Solsticio (2023), Acuarela (2024), Max y Jonás (2025) y ahora Chirow: la rebelión de MonteTrueno (2026), una novela futurista que, según él, tardó más de 30 años en consolidarse. Su trayectoria mezcla memoria regional, crítica social y mundos imaginarios, pero con una idea fija: el Vichada también puede producir literatura de peso, sin pedir permiso y sin depender de las “roscas” culturales.
“Ha sido muy difícil abrirme camino como escritor independiente”, afirmó, señalando que en su departamento persiste el amiguismo y el estancamiento cultural. Para el autor, el problema no es falta de talento, sino falta de voluntad política y visión. “Esas roscas amañadas lo único que han hecho es detener el progreso cultural del Vichada”, dijo, asegurando que los verdaderos proyectos independientes quedan relegados mientras otros se reparten espacios.
Su obra más reciente, Chirow: la rebelión de MonteTrueno, se presenta como una apuesta arriesgada dentro del panorama literario regional: ciencia ficción con ciencia cuántica, futurismo y una reflexión directa sobre la condición humana. “Se van a encontrar con la idiosincrasia del ser humano, con su grandeza, con lo que hace el ser humano para sobrevivir”, explicó. Para Carvajal, la novela no solo es entretenimiento, sino un espejo de cómo el ser humano se adapta, resiste y se transforma.
El autor sostiene que escribir ciencia ficción desde los Llanos orientales fue un reto personal desde la infancia. “Eran muy pocos los escritores que yo vi haciendo ciencia ficción”, recordó. Su intención fue clara: romper el molde y demostrar que lo regional no está limitado a la tradición costumbrista. Así, su bibliografía recorre distintos géneros: desde la novela histórica con Solsticio, hasta cuentos contemporáneos con Acuarela, una fábula infantil con Max y Jonás, que incluso fue traducida al idioma indígena sikuani y ahora el salto futurista con Chirow.

Sin embargo, detrás de sus libros también hay un mensaje político y social que incomoda. En Solsticio, por ejemplo, plantea una mirada crítica sobre el acaparamiento de tierras y el sufrimiento de los pueblos indígenas. Según Carvajal, esa historia no es pasado cerrado: “Hoy día seguimos sufriendo ese mismo acaparamiento, de una forma diferente, moderna”.
Esa misma indignación se refleja en su postura frente a la ausencia del Vichada en la FILBO. Carvajal aseguró ser el único representante activo de la literatura vichadense en este tipo de escenarios, y considera grave que su departamento no haya logrado consolidar un espacio propio. “La literatura es progreso cultural y económico… pero a los políticos les favorece tener a la gente sumida en la ignorancia”, afirmó.
Pese al tono crítico, su discurso final apunta a la esperanza. El autor quiere abrir camino para nuevos escritores mediante un proyecto editorial que impulse a niños y jóvenes de Vichada. “No hay que dejar de soñar… de la nada pueden surgir los sueños”, dijo.
Antes de cerrar, el autor dedicó unas palabras de agradecimiento a quienes han acompañado su proceso. Mencionó especialmente a “la gran cacica Catalina García”, su madre; a Maribel Bernal, madre de su hijo; y a Claudia Gutiérrez, a quien reconoció por su apoyo incondicional en todos los aspectos.
Sus libros, incluido Chirow, pueden conseguirse a través de los portales como Mercadolibre Colombia y en Vibook . Para el autor, el objetivo es que el Vichada deje de ser un territorio olvidado también en las letras. Y aunque hoy lo respalden otros departamentos, su mensaje sigue siendo el mismo: la literatura de Vichada existe, resiste y merece escenario propio.
