Primer diálogo de turismo comunitario en los cerros de Mavicure: buscan regular visitas para proteger el destino
Representantes de las comunidades indígenas de Venado y Remanso, junto con operadores turísticos, agencias de viajes y la comunidad en general, celebraron este lunes un histórico encuentro en la comunidad de Remanso para abordar los desafíos del creciente flujo turístico en los emblemáticos Cerros de Mavicure. Este diálogo, el primero de su tipo en la región, buscó establecer consensos para garantizar un desarrollo turístico responsable que proteja este frágil ecosistema.
El corazón del debate giró en torno al concepto de capacidad de carga, un tema que genera preocupación entre los habitantes locales. Rito, el nuevo presidente de Asozhonm, planteó la necesidad de diversificar la oferta turística más allá del ascenso al cerro principal, proponiendo alternativas como senderismo hacia otros puntos de interés como el Cerro Diablo o el Caño Sakiramai. Esta visión fue respaldada por varios operadores turísticos presentes, incluyendo a Arcángel Agapito de Puniave Travel y Andrés de Toninas Tours.
La comunidad indígena manifestó su disposición al trabajo coordinado, aunque algunos miembros como Andrés de Venado y miembro de Asozhonm, reconocieron que aún existe desconocimiento sobre el concepto técnico de capacidad de carga. Josué Peña de Jota Travel lo explicó de manera gráfica: «Así como una canoa se voltea si lleva más personas de las que puede soportar, nuestros cerros también tienen un límite que debemos respetar».
Marcelino, capitán de la comunidad Remanso, alertó sobre las evidentes huellas del impacto ambiental ya visible en la zona, por eso, hizo un llamado especial para regular el número de embarcaciones que llegan al lugar y su velocidad de navegación, recordando la importancia de respetar las normas fluviales establecidas.
Los operadores turísticos mostraron una actitud constructiva durante el diálogo. José Gaitán de Guainía Travel enfatizó la necesidad de establecer acuerdos vinculantes sobre el número máximo de visitantes, mientras que Fernando Carrillo de Aroma Verde expresó compromiso para seguir apoyando las nuevas medidas de protección*.
Un tema recurrente fue la necesidad de fortalecer el papel de las asociaciones comunitarias Asozhonm y Asoecoturama como actores clave en la gestión turística local. Delio Agapito, líder de la guardia indígena, aprovechó para señalar algunas prácticas irregulares de ciertos operadores que incumplen acuerdos económicos con las comunidades, además de pedir mayor capacitación para los guías y motoristas.
La perspectiva de los guías locales también tuvo espacio en la conversación. Marlina, guía turística de Remanso, reclamó mayor participación para los diez guías baquianos de la zona, pidiendo que los operadores los incluyan sistemáticamente en sus paquetes turísticos en lugar de concentrar el trabajo en pocas personas.
La reunión contó con observadores externos como Carolina Gamboa, estudiante de maestría en turismo, quien valoró positivamente la iniciativa aunque señaló áreas de mejora: «Se nota la buena voluntad y el cariño con que atienden a los visitantes, pero también la necesidad de mayor planificación y apoyo institucional para profesionalizar la gestión del destino». Recomendó mantener el equilibrio entre promoción turística y conservación, invitando solo a visitantes realmente comprometidos con la preservación del lugar.
Nicolás Latorre, representante del sector turismo ante la Comisión Regional de Competitividad, destacó los principales acuerdos alcanzados, entre los que se cuentan la realización de un estudio técnico de capacidad de carga con apoyo de Fontur, el establecimiento de protocolos para temporada alta como Semana Santa, y la implementación de un sistema de reservas que fortalezca el enfoque comunitario. También se acordó programar capacitaciones para toda la cadena de valor turística y mejorar los sistemas de manejo de residuos.
Como conclusión, Latorre anunció que la Comisión Regional de Competitividad hará seguimiento a los compromisos adquiridos y servirá como puente para articular acciones con otras entidades como la CRCI, el Clúster Guainía, la Gobernación y la alcaldía. Este primer diálogo marca un punto de inflexión en la gestión turística de uno de los destinos más icónicos de Colombia, sentando las bases para un modelo que combine desarrollo económico con conservación ambiental y respeto por las comunidades locales.
*Nota del editor: Esta parte de la noticia fue actualizada porque se había sacado de contexto la intervención de Fernando Carrillo. Aroma Verde lleva más de tres décadas trabajando en turismo sostenible directamente con las comunidades.
