Viajar en moto por el Vichada, un desafío que atrae a decenas de aventureros cada año
Por: Edwin Suárez
Foto portada: Juan Canizales (En IG como jfcanizalesfotografia)
Motocicletas de todos los tamaños y a toda velocidad recorren durante esta temporada seca (aunque ha llovido más de la cuenta) las carreteras de Vichada. No son las motos de quienes habitan la región —que también van a toda velocidad— sino de forasteros aficionados a las dos ruedas que encuentran diversión extrema en los maltrechos y polvorientos caminos del Vichada.
Los moteros que llegan al departamento provenientes de distintas zonas del país y del exterior tienen un mismo objetivo: sortear las dificultades de la ruta —marcada por grandes huecos, arenales, lomas, puentes de tabla y trayectos de cientos de kilómetros despoblados— mientras disfrutan de los paisajes naturales que ofrece el departamento.
Uno de esos motoaventureros es Andrés Felipe Arroyave, gestor de A2Ruedas, una comunidad digital que tiene más de 150 mil seguidores en Instagram, quien desde 2020 recorre sin falta los caminos de Vichada. “El año pasado no la pude culminar (la travesía) porque me accidenté y me fracturé la tibia y peroné entre Cumaribo y Santa Rita y eso me motivó más aún a regresar este 2026”, dijo a El Morichal vía WhatsApp.


Para Arroyave, las carreteras del departamento tienen una mezcla entre cultura y topografía que ninguna otra ruta tiene: comunidades indígenas que viven con lo básico, llanuras inmensas y hermosas montañas de piedra. Eso, dice el motoaventurero, solo lo tiene el Vichada. Es, asegura, un “destino de motociclismo de aventura por excelencia por el reto de llegar a donde muchos sueñan, pero pocos se atreven”.
El recorrido que Arroyave realiza junto a otros 14 o 15 motoaventureros de todas partes de Colombia o el extranjero (holandeses, australianos y norteamericanos) empieza en Puerto Gaitán (Meta), pasa por Cumaribo hasta Santa Rita o Puerto Nariño, desde donde embarcan en lancha hacia el Guainía. El regreso a Puerto Gaitán lo realizan pasando por Garcitas, La Esmeralda, La Primavera y Santa Rosalía.


Puerto Carreño también es un destino común para estos aventureros. A las ocho y media de la mañana del pasado 14 de enero, treinta y tres motoviajeros abandonaron uno a uno la población de El Viento, después de haber pasado la noche en el lugar, para adentrarse en la vasta llanura vichadense.
Guillermo Cordero, conocido en redes sociales como “Chemo”, uno de los organizadores del Desafío Ruta 40, que empezó en 2023, explicó que este recorrido, de 1.780 kilómetros, conecta Buenaventura con la capital de Vichada y atraviesa cinco departamentos. El objetivo, dijo Chemo, no es la competencia, sino el viaje mismo y el contacto con las poblaciones a lo largo del trayecto. En las últimas ediciones han participado moteros de países como México, España, Venezuela y Ecuador.
En el Desafío Ruta 40 participan motos de todas las categorías, desde una Suzuki 650 hasta una AKT 125. “No vemos el filtraje, no vemos el tipo de moto, sino las ganas y la voluntad de aquellos motoviajeros que se animan y les gusta este tipo de travesías”, dijo Chemo.
Para Saúl Mejía Sánchez, de la ciudad de Ibagué (Tolima) y conocido en el mundo motero como “PUPYS”, esta es la segunda vez que participa en el Desafío Ruta 40. Los motivos para volver fueron claros: “los hermosos paisajes, los atardeceres y anocheceres tan espectaculares, la gente tan maravillosa y servicial”. La travesía tan agreste por sí sola, dijo, ya es una terapia. “El objetivo es terminarla”.


Aunque la mayoría de motoaventureros prefiere recorrer el departamento durante la temporada seca —de diciembre a abril—, algunos se atreven durante la época de lluvias, cuando el lodazal y charcos enormes hacen de las carreteras del Vichada un imposible.
Marlon Moss, dueño de una comunidad digital que suma más de 630 mil seguidores entre Facebook, TikTok e Instagram, en 12 días le dio la vuelta a Vichada en septiembre de 2025. Entró por Guacacías, pasó por Santa Rosalía, La Primavera, Puerto Carreño, Santa Cecilia, Cumaribo y El Viento, antes de regresar a Puerto Gaitán.
“Queríamos ver de qué estábamos hechos”, dijo Moss a El Morichal a través de Instagram. Y agregó: “Vichada toda la vida ha sido un destino atractivo, solo que ahora existen las redes sociales, pero desde los 90s van motociclistas a conquistar Carreño”.

En dos videos colgados en YouTube, que suman 52 minutos, Moss relató su primera vez en las trochas del Vichada. Estuvo al borde del colapso por un golpe de calor y se extasió, sobre todo, con los afloramientos rocosos de la zona rural de Puerto Carreño. Como se aprecia en los audiovisuales, no fue un recorrido fácil, doce días en la carretera requieren de fortaleza física y mental.
La llegada masiva de motoaventureros genera movimiento económico en la región, principalmente en hospedajes, restaurantes, transporte fluvial y comercio local. Además, algunos de ellos, como Moss y Arroyave, el de A2Ruedas, con comunidades digitales inmensas, ayudan a posicionar el Vichada como destino turístico.
La presencia de las motoviajeros en Vichada también sirve para visibilizar una realidad que enfrentan los habitantes de la región todos los días del año: las malas condiciones de las carreteras del departamento. Desde El Viento, justo antes de salir del Vichada para adentrarse en la también intransitable carretera que conduce a Puerto Gaitán, Moss reflexionó ante la cámara: ningún exgobernador del departamento podría sentir orgullo de su paso por la entidad, dijo, teniendo en cuenta el pésimo estado de los caminos de la región.
En A2Rudeas, Andrés Felipe Arroyave publicó un video que se viralizó rápidamente, en el que cuestionó el estado de abandono de la que él considera la “vergüenza nacional ruta 40”. “Ustedes pueden creer que esto es una ruta nacional”, dijo, parado en medio de la carretera, justo donde un gran charco la atraviesa de lado a lado. “No se trata de ni de Petro, ni de Uribe, ni de Samper, ni de Pastrana, de ninguno. Es de toda la vida. Son todos los políticos ladrones que solo vienen en campaña a hacer promesas y la gente de por acá sufriendo”.

Lo he podido vivir en varias ocasiones, la primera vez en cicla todo terreno, fue una experiencia increíble raaunque solo fueron 500 kilometros