El desarrollo no debe asustarnos: es para todos

Por: Pedro Pablo Perez Puerta.

“La última frontera agrícola de Colombia», más conocida como La Altillanura, comprende, para fortuna nuestra, cerca del 70% de su extensión en los cuatro municipios del departamento del Vichada, siendo Cumaribo el de mayor aporte. El resto pertenece a los municipios de Puerto López, Mapiripan y Puerto Gaitan, en el departamento del Meta. 

Son vastas sabanas despobladas que, por su altura se diferencia de la llanura inundable de los llanos de Casanare y Arauca.

En los años recientes hemos escuchado que es la tierra predilecta para grandes cultivos y ganadería extensiva, por sus riquezas natural, de flora y sus fuentes de agua, donde parece abrazarse, a la distancia la tierra con el cielo. Con tecnología y asistencia técnica podemos pasar de una agricultura de subsistencia y una ganadería criolla a competir con nuestros productos en los grandes mercados.

Este anhelo despierta sueños y entusiasma a los coterráneos con la posibilidad de hacer parte de las cadenas productivas de grandes empresas y multinacionales. Sin embargo, ese sueño se derrumba cuando vemos la realidad de no contar con vías carreteables, que permitan transitar en tiempo razonables y comercializar adecuadamente los productos nuestros.

Con beneplácito y esperanza hemos recibido la visita, en los días previos a su posesión, del señor presidente Abelardo de la Espriella. El mandatario aterrizó con su comitiva en las haciendas modelo San José, dedicada a la ganadería tecnificada, y la hacienda Scheffer, de cultivos de soya y maíz, donde habló de una “revolución Agroindustrial” y de convertir al Llano en motor de crecimiento económico. 

Nosotros, los vichadenses por adopción o nacimiento, no queremos seguir siendo solo futuro; queremos ser presente y disfrutar de las bondades de una naturaleza tecnificada y en todo su esplendor vichadense. “La Altillanura no puede seguir siendo una eterna promesa”. 

Con sacrificio de pobladores y algunos empresarios, se han adelantado procesos de desarrollo. Somos pioneros en forestales, marañón; además crecen los cultivos de palma y mejora la ganadería.

Es habitual escuchar “el canto del Carrao llama agua” y que “una sola Golondrina no hace llover”. Es el momento de unir nuestras voces, empresarios, políticos y población civil, mirar hacia el mismo horizonte y comprometernos hasta la empuñadora con la buena intención del señor presidente.

 Debemos dar prioridad a la construcción de la vía a Puerto Carreño, que bien puede ser desde Trinidad, pasando por Bocas del Pauto, en Casanare y después de cruzar el río Meta, continuar por Santa Rosalia y La Primavera, hasta finalizar en la capital vichadense. Todos conocemos lo parsimonioso que ha sido el avance de la ruta por Puerto Gaitan, Meta.

Los recursos siempre han sido la principal limitante para la ejecución de obras en la Orinoquia. Por ello el investigador y académico araucano Leonel Perez Bareño, adelanta gestiones ante los representantes a la Cámara de los departamentos productores de petróleo de los Llano, con el propósito que mediante de un Acto Legislativo, se reforme la ley de regalías y se destine el 20% a un fondo vial que invierta en las carreteras de la región, dando prioridad a la Altillanura. 

Ojalá jurídicamente sea posible y cuente con la voluntad de los legisladores y de los gobiernos del orden nacional y departamental, para que la iniciativa del sociólogo tameño se convierta en realidad.

Es claro que, sin vías, no hay inversión que jalonen desarrollo y genere empleo. Esto sin duda, redundará en mejoramiento de la calidad de vida de nosotros mismos, incluidos las comunidades indígenas que no pueden seguir viviendo del paisaje.

 El apego a nuestras costumbres y a nuestro raigo ancestral no debe convertirse en un factor de temor a perder nuestra identidad, que nos lleve a rechazar el impacto de desarrollo de la Orinoquia, que por tanto tiempo hemos venido esperando y salir de los primeros reglones de pobreza que ocupa hoy el vichada.

Si al Vichada se conecta con el resto del país con proyectos carreteables y fluviales de los ríos Meta y Orinoco, mejoramos la seguridad jurídica sobre la propiedad rural, tendremos un departamento competitivo con desarrollo en el sector primario y exportador.

De esta manera, el señor presidente de Colombia doctor Abelardo de la Espriella, habrá logrado uno de sus milagros: “convertir al Vichada en la despensa agrícola de Colombia”.

4 thoughts on “El desarrollo no debe asustarnos: es para todos”

  1. EXCELENTE ARTICULO CON ARGUMENTOS VERACES, MUY SOLIDOS Y LLENOS DE ESPERANZA. ES LA REALIDAD DEL PUEBLO VICHADENSE Y DE TODA LA ALTILLANURA. ASÍ DEBE SER. ÉXITOS AMIGO PEDRO PABLO

  2. Es admirable encontrar escritos que nos invitan a mirar al Vichada con esperanza, pero también con sentido de responsabilidad frente a los grandes desafíos y oportunidades que tiene nuestro departamento. Muy buena reflexión.

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