Incendio en el muelle de Inírida dispara alerta fluvial: prohíben reparar embarcaciones en orillas del río
Foto: Incendio ocrurrido el 6 de abril. Imagen tomada de redes sociales.
Un descuido durante una reparación estuvo a punto de convertirse en tragedia en el muelle número 1 de Inírida. El pasado lunes 6 de abril, a las 2:35 de la tarde, una embarcación atracada en ese punto se incendió mientras un operario realizaba trabajos de sellamiento con soldadura en la proa de la nave. El fuego fue controlado gracias a la intervención oportuna de los organismos de socorro y a la decisión de alejar la embarcación hacia el centro del río, lo que evitó que las llamas se propagaran a otras naves o estructuras cercanas. No se reportaron víctimas, aunque sí hubo pérdidas materiales que, según el comunicado oficial, no fueron formalmente reportadas.
De acuerdo con versiones de tripulantes de embarcaciones cercanas, la causa del siniestro habría sido una combinación fatal de descuidos: la embarcación tenía carga carpada con plástico que incluía cerveza, gaseosa y una planta pequeña. Esta última estaba derramando combustible sin que nadie lo advirtiera y, detrás de la carpa, había un tambor de gasolina. Cuando el operario aplicó la soldadura, se produjo la explosión que desató el incendio.
El episodio motivó a Didier Enrique Guevara, inspector fluvial de Inírida, a emitir el Comunicado de Interés Fluvial número 005 de 2026, dirigido a astilleros, talleres de mantenimiento y propietarios de embarcaciones mayores y menores que operan en el municipio. En el documento, la Inspección califica lo ocurrido como «una advertencia de que no estamos haciendo las cosas bien» y señala que se están violando los protocolos de seguridad y salud en el trabajo, poniendo en alto riesgo la seguridad fluvial en los muelles.

A partir de este comunicado, quedan prohibidos los trabajos de mantenimiento y reparación de embarcaciones a orillas del río en zona de muelles. Las naves que requieran intervención deberán estar completamente descargadas y ubicadas a no menos de 30 metros de la orilla, de viviendas o de cualquier elemento físico que pueda comprometerse, sin obstruir además el tránsito peatonal y vehicular.
Adicionalmente, el comunicado establece que en todo sitio donde se realicen trabajos de soldadura debe existir al menos un extintor operativo, que los puntos de trabajo deben contar con recolección diferenciada de residuos sólidos contaminantes y que los desechos metálicos deben almacenarse en lugares que no representen riesgo para quienes transitan por la zona.
La Inspección Fluvial también exigió a los talleres y astilleros actualizar sus protocolos de seguridad y salud en el trabajo, poner al día los planes de seguridad ambiental y laboral, y garantizar que todos los operarios activos estén afiliados a una ARL. Para el cumplimiento de estas disposiciones, se solicitó el apoyo de las autoridades de control fluvial y la Policía Nacional.
El comunicado reconoce un problema que hace más delicada la situación: en los muelles de Inírida no existe operador portuario ni administrador que ejerza control permanente sobre las actividades que allí se desarrollan. Ese vacío institucional, sumado a la ausencia de protocolos aplicados con rigor, configura un escenario de riesgo permanente para quienes trabajan y transitan por los muelles del municipio, uno de los principales puntos de movilidad fluvial del departamento del Guainía.
El incidente del 6 de abril es, por ahora, una advertencia con final afortunado. Las autoridades esperan que no haga falta una tragedia para que las normas se cumplan.
