[Opinión] ¿Y los que no votan?: El fantasma electoral

Por: Valeria Sosa Jiménez | Comunicadora social y periodista y miembro de la Fundación Cultural Llano Adentro

Colombia se encuentra en su etapa más álgida de la política: la coyuntura electoral. Desde el 31 de enero iniciaron oficialmente las inscripciones para candidatos presidenciales y el panorama llama mucho la atención, la gran variedad de encuestas para conocer la intención de voto que tienen los colombianos marca una inminente victoria para algunos. Sin embargo, al mirar en ellas las cifras de personas que no votarían por ninguno suscita más preguntas que respuestas en un escenario que busca cambiar el futuro del país.

Hablemos de las encuestas. El 25 de enero el Centro Nacional de Consultoría y CAMBIO publicaron una medición compuesta por categorías como: intención de voto presidencial en primera y segunda vuelta, e intención de voto para cada consulta interpartidista vigente.

En la presidencial, el 16,1% representa a los colombianos que no votarían por alguno de los candidatos, una cifra llamativa al compararla con el 15, 5% que tiene el segundo candidato con más intención entre todos los partidos y movimientos: Abelardo de la Espriella.

Lo mismo ocurre con la firma española GD3, que sobrepasa con un 11% a la tercera candidata con más intención, Paloma Valencia por el Centro Democrático, cuya cifra es del 3%. No en todas las encuestas se encuentra este ítem sino también “no sabe, no responde”, que en las demás mediciones (Guarumo y Ecoanalítica, Invamer) mantiene su cifra arriba del 10%. La duda persiste sobre si las personas de esta categoría no votarán y la abstención seguirá siendo una decisión por el sentimiento de falta de representación, o una consecuencia por la ausencia estatal en ciertos departamentos que hacen del derecho al voto una odisea geográfica para ejercerlo.

¿Qué pasa con Vichada y Guainía? Ambos departamentos se encuentran en un nivel alto de abstención, tanto que la diferencia entre las elecciones del 2022 y 2018 no es mucha porque los sigue manteniendo allí. En el caso de Vichada, su abstención del voto en el 2022 fue de 67,77% y en Guainía fue del 66,72%, lo que quiere decir que en ambos más de la mitad de la población no votó, resultado contrario si hablamos de elecciones territoriales como las alcaldías cuya participación es mayor y su abstención menor.

A pesar de esto, hay dos departamentos que los superan: Vaupés (69,89%) y San Andrés (70,96%), según muestran estadísticas de la Registraduría para el último año de elección -2022-. En cambio, la Guajira se les acerca con un 67,43%; y en el caso del Atlántico, Bolívar, Arauca, Chocó, Caquetá, Amazonas, Guaviare y Magdalena; sus porcentajes superan el 50%.

Estas cifras no son las únicas que alarman al ser 16 de los 32 departamentos en el país que tienen un nivel alto en cuanto a abstención, sino que el resto no baja del 30%.

Aun en países como Argentina (Artículo 37 de La Constitución Nacional) o Brasil (Artículo 14 de la Constitución de la República) cuyo voto es obligatorio, la abstención sigue presente como en las últimas elecciones presidenciales de Argentina (2024) donde apenas el 76,01% de los ciudadanos participaron, es decir, una abstención del 26,69%; o de Brasil (2022) donde la abstención fue del 20,57%.

Hay muchas razones para ello que dependen del país, como en el caso colombiano que usualmente se debe a desconfianza política, violencia en territorios, soborno, dificultades para transportarse a los puestos de votación o falta de información, etc. En Vichada pasa algo particular frente a su mayor participación en elecciones territoriales que fue documentado por este periódico tiempo atrás, y es que, para los habitantes del departamento el alcance ciudadano a políticos de nivel nacional es muy lejano, en cambio, los locales no lo son y la veeduría junto a la reivindicación de actos irregulares se pueden hacer directamente. Lo que también puede pasar con Guainía.

Esto dificulta la elección de un representante que realmente logre transformar positivamente el país y disminuya la polarización de ideologías como ocurre actualmente con los dos candidatos presidenciales que lideran las encuestas: Abelardo de la Espriella, por Defensores de la Patria; e Iván Cepeda, por el Pacto Histórico.

Cada sufragio representa la construcción de un nuevo futuro para el país, es decir, un cambio para todos los que habitan en él en cuestiones de seguridad, salud, educación y demás. Precisamente, la democracia participativa busca que en este cambio la corresponsabilidad sobre lo que le pase al país recaiga entre la ciudadanía y el Estado, por lo que la primera tiene vías participativas en la toma de decisiones como el voto.  Las elecciones legislativas están a un paso porque se desarrollarán el 8 de marzo. Para estas elecciones, en Guainía habrá 25 puestos de votación en total: 9 en Inírida, 6 en Barrancominas, 3 en Campo Alegre (Pana Pana) y Puerto Colombia; 1 en Cacahual, La Guadalupe, Morichal Nuevo y San Felipe. Para Vichada habrá 59: 37 en Cumaribo, 10 en Puerto Carreño, 8 en La Primavera y 4 en Santa Rosalía.

Y el 31 de mayo para votar en primera vuelta presidencial se aproxima paulatinamente donde el ejercicio del derecho al voto es necesario para la democracia participativa y la legitimidad. De la sociedad depende seguir siendo fantasmas deambulantes que se limitan a estar presentes en el censo electoral o ciudadanos activos que buscan una mejora de los errores aprendidos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *