[Opinión] Un Gobierno que sí ha pensado en el Vichada
Por Yidis Gahona Rodríguez
Durante décadas, el Vichada fue visto como un territorio remoto, al que el Estado llegaba con dificultad o, peor aún, no llegaba. Hoy, ese relato está cambiando. Como Consejería Presidencial para las Regiones hemos acompañado un proceso histórico de transformación que se traduce en obras, programas y oportunidades reales para las comunidades que habitan este corazón de la Orinoquia.
Este proceso ha empezado por poner a la vanguardia en el uso de energía a Casuarito, corregimiento en el que 239 familias hoy cuentan con una central híbrida de generación eléctrica que combina paneles solares y respaldo diésel. Esta renovación también se extiende a Cumaribo, en donde más de 1.300 hogares llegarán a beneficiarse de energía las 24 horas del día, los siete días de la semana, en virtud de una inversión de más de 20 mil millones de pesos que convertirá al municipio en el primer lugar energéticamente sostenible del país.
Y el cambio también se extiende a otros sectores, pues el Gobierno Nacional ha invertido más de 12 mil millones en proyectos de mitigación del riesgo a través de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, y avanza en el mejoramiento de 900 viviendas rurales y urbanas para familias vichadenses. De esta manera, se fortalece la dignidad de los hogares, pues las familias proyectan su futuro con seguridad y bienestar.
En materia de infraestructura, los proyectos de aeropuertos sociales son un símbolo del compromiso con la conectividad. Cumaribo, La Primavera y Puerto Carreño están recibiendo inversiones superiores a 70 mil millones de pesos para modernizar sus terminales aéreas, abrir nuevas rutas, atraer turismo y facilitar la movilidad de personas y bienes. Estas obras, lideradas por la Aeronáutica Civil y el Comando de Ingenieros del Ejército, se convierten en puentes entre territorios históricamente aislados.
La salud también ha sido prioritaria. La construcción del nuevo Hospital San Juan de Dios de Puerto Carreño —con una inversión superior a 28 mil millones de pesos— y del hospital de Cumaribo, con un componente etnocultural que respeta las prácticas indígenas, son avances concretos hacia un sistema de atención más justo y cercano. Estas infraestructuras serán referentes nacionales en la atención intercultural en salud.
En educación, más de 80 sedes rurales accederán a conectividad satelital y equipos tecnológicos gracias a una inversión superior a los 4 mil millones de pesos. De esta forma, las escuelas conectadas brindan oportunidades para que los niños y jóvenes del Vichada se formen con las mismas herramientas que cualquier estudiante del país.
Y mientras avanzan los grandes proyectos, también florece la economía popular y solidaria. Desde los programas del DPS, miles de familias se benefician con iniciativas como Renta Joven, Colombia Mayor, Compensación del IVA, Economía Popular para el Cambio y Familia en su Tierra, que promueven la inclusión, la productividad y la dignidad de los hogares vichadenses.
Cada logro es el resultado de una visión compartida: llevar la acción del Estado a donde nunca había llegado. Por ello, Vichada es hoy un territorio donde la “presencia” del Gobierno Nacional se traduce en obras, energía, salud, conectividad y esperanza.
El reto sigue siendo grande, pero los pasos dados demuestran que cuando hay articulación entre la Nación, las autoridades locales y las comunidades, el desarrollo deja de ser una promesa para convertirse en una realidad.
