[Fotorreportaje] Crónica de un hueco imposible

Viajar a Cumaribo (Vichada) desde Villavicencio (Meta), sigue siendo, como siempre, un dolor de cabeza. Hay huecos enormes en la carretera que impiden o retrasan el viaje. Los vehículos se atascan en el barro y pueden durar horas tratando de salir. La vía debería recibir mantenimiento durante la temporada seca para garantizar la movilidad durante todo el año; no ocurre así. Y sufren todos en la región: los transportadores, los agricultores, los comerciantes y el ciudadano común.

El sábado 4 de octubre, el bus de la Flota La Macarena que cubría la ruta Villavicencio – Palmarito (Cumaribo), junto a otra docena de camiones y tractomulas, se enfrentó al lodazal y logró salir, después de varias horas, victorioso.

A El Viento, la primera población de Vichada que se encuentra en la ruta, la Flota debía llegar a las seis de la mañana. Un hueco a la altura de Carimagua -un tramo de la carretera que corresponde al departamento del Meta, que se deteriora apenas entra la temporada de lluvias- estropeó el itinerario. Al final, el bus llegó a la una de la tarde a la puerta del Vichada.

Este es el fotorreportaje de un hueco imposible:

  1. El bus llegó a este lugar a las cuatro y veinte de la mañana.

2. Intentó cruzar el hueco por varios lados, resultó imposible.

3. El chofer no insistió. Dejó el vehículo fuera del lodazal, lo apagó y se bajó a analizar, pies descalzos en el barro, junto a los dos ayudantes, la mejor manera de pasar.

4. Luego llegaron los camiones, su viaje empezó hace varios días. Con menos peso, el bus avanza con más facilidad por estos caminos oxidados del oriente colombiano, el trayecto lo hace en 18 horas; un camión en 48.

5. El estado de la carretera incentiva otras formas de transporte. La moto es una de ellas, también de a caballo.

6. En la vía se cortó el paso en su totalidad. Los vehículos se acumularon en todos los sentidos. Para poder pasar fue necesario sacar el agua, talar algunos árboles alrededor y rellenar el hueco con troncos.

7. Fue una actividad en la que se involucraron los transportadores y finqueros vecinos. La actividad se prolongó por varias horas.

8. Mientras se buscaba una solución, los 30 pasajeros caminaron más de un kilometró hasta la casa más cercana, en donde desayudaron y escaparon del sol que caía a plomo durante la mañana.

9. A las once de la mañana el bus fue el primero en pasar, en probar la obra de ingeniería improvisada. Primer intento, no funcionó. Hubo que reacomodar los palos, echar más tierra y volver a probar.

10. No tocó que esperar tres veces. La segunda fue la vencida. Prueba superada. El bus estaba, por fin del otro lado.

11. El proceso se repitió. Reacomodar palos, echar tierra. El siguiente. Reacomodar palos, echar tierra. El siguiente. Tres, cuatro, cinco veces…

12. El bus abandonó el lugar antes de que todos los camiones terminaran de cruzar. Había que continuar la marcha. El destino final aún estaba lejos. Unos pollitos de purina sin agua a más de 30 grados se morían de calor.

One thought on “[Fotorreportaje] Crónica de un hueco imposible”

  1. Impresionante que rabia que los políticos no hagan nada y todo se lo roben, que solo piensen en ellos y llenar sus arcas y vivir sabroso, mientras las comunidades ni comen porque no llega el alimento básico y si llega como lo adquieren si se pone por las nubes?

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