Comunidad de Punta de Laja pide convertir escuela en albergue para damnificados
En el barrio Punta de Laja, uno de los sectores golpeados por las crecientes de los ríos Meta y Orinoco en Puerto Carreño, las familias damnificadas siguen esperando una respuesta concreta por parte de las autoridades locales y departamentales para poder albergarse temporalmente en la escuela del sector. La comunidad denuncia que, pese a haber realizado la solicitud formal desde el pasado 8 de julio, aún no reciben una autorización efectiva que les permita hacer uso del plantel educativo como albergue durante la emergencia.
Willian Mariño, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio, explicó que el objetivo es habilitar los salones del Centro Educativo Francisco de Paula Santander para refugiar a siete u ocho familias que siguen expuestas a las condiciones insalubres que deja la inundación.
“Tengo abuelos de la tercera edad con el agua en la rodilla y queremos evitar que estas personas sufran enfermedades por esta inundación. Nosotros no estamos pidiendo una institución por deporte. Es una calamidad pública, y creemos que no se debería requerir tanto protocolo para habilitar un albergue temporal”, declaró Mariño.

El dirigente comunitario señaló que, pese a haber entregado un oficio a la Secretaría de Educación el 8 de julio, solo hasta el 15 recibió una respuesta escrita, en la que se le indica que la infraestructura no está bajo control directo de la administración municipal sino del Vicariato Apostólico de Puerto Carreño. La misiva, firmada por el secretario de Educación Julio César Hidalgo, señala que se permite el préstamo únicamente para guardar enseres, no para uso como vivienda.
“¿Cómo vamos a poner nuestras cosas ahí si no hay celador, no hay seguridad, no hay nada? Nadie va a poner sus cosas para que se las roben. Lo que queremos es que las familias puedan tener una estadía digna, dormir tranquilos, resguardar a los niños, evitar que se enfermen”, recalcó Mariño.
Actualmente, el barrio cuenta con al menos 19 viviendas afectadas por el desbordamiento. Algunas familias se están resguardando en corredores de casas vecinas, mientras otras no han podido sacar sus pertenencias por falta de espacio seguro.

Desde la Coordinación del Sistema Municipal de Gestión de Riesgos y Desastres, su titular, Óscar Rodríguez, afirmó que ya se entregó una ayuda inicial en alimentos y se tiene prevista una segunda entrega en los próximos días. Sin embargo, aclaró que la infraestructura solicitada no depende directamente de su oficina.
“Recibimos la solicitud, pero no autorizamos directamente porque esa no es una infraestructura nuestra. Eso depende de la Secretaría de Educación y de los contratistas. Hemos estado presionando para que se dé la autorización, pero no es competencia directa de Gestión del Riesgo”, explicó Rodríguez.
El funcionario también reconoció que habilitar un albergue requiere logística y elementos que superan la capacidad operativa actual del municipio, por lo que han solicitado apoyo al departamento y a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
Mientras las instancias estatales se remiten responsabilidades unas a otras, la comunidad de Punta de Laja sigue enfrentando la emergencia con recursos propios. Entre vecinos se apoyan para ubicar camas bajo plásticos y techos improvisados, en medio de la creciente del río que ya ha afectado a más de 1.900 familias y más de 6.000 personas en Puerto Carreño, según cifras oficiales.
Para la comunidad, el tiempo es crítico. La ola invernal no ha cesado y el riesgo sanitario crece cada día. Su petición es clara: habilitar de manera urgente la escuela como refugio temporal, antes de que la emergencia cobre consecuencias mayores en salud y bienestar.

