¿Un problema sin fin?

Por Daniela Parra

En el corazón de la Orinoquía colombiana, la capital del departamento de Vichada, Puerto Carreño, enfrenta una crisis energética que parece no tener fin. Los habitantes de esta región fronteriza han visto cómo los días se convierten en meses y los meses en años, mientras luchan contra un suministro eléctrico inestable que afecta todos los aspectos de su vida cotidiana. Este reportaje profundiza en las raíces del problema, las soluciones propuestas y las perspectivas de un futuro energético más estable para los carreñenses.

El panorama actual

Puerto Carreño, a pesar de ser la sede de todas las entidades de régimen nacional y departamental en Vichada, sufre interrupciones eléctricas frecuentes que paralizan la vida urbana. El comercio local se ve especialmente afectado, con pérdidas significativas en productos perecederos y gastos adicionales en combustible para generadores de respaldo. La inseguridad aumenta durante los apagones, y las altas temperaturas características de la región se vuelven insoportables sin la posibilidad de usar ventiladores o aires acondicionados.

Eduardo Torres, representante del sector comercio en el municipio, describe la situación como «totalmente desastrosa». Las temperaturas extremas de la región hacen que los productos refrigerados se echen a perder rápidamente durante los cortes de energía, resultando en pérdidas económicas considerables para los comerciantes locales.

El papel de Electrovichada

Electrovichada, la empresa encargada de comercializar el servicio eléctrico en tres de los cuatro municipios de Vichada, enfrenta desafíos únicos en Puerto Carreño. A diferencia de Santa Rosalía y La Primavera (en este municipio el comercializador es la empresa Siglo XXI), que cuentan con una línea de interconexión con el departamento de Casanare, o Cumaribo casco urbano, que utiliza una combinación de paneles solares y generadores diésel, Puerto Carreño depende de una solución más compleja.

En la actualidad, la empresa es responsable de la generación y suministro de energía para los circuitos 1 y 3 de la ciudad, mientras que el circuito 2, el más demandante energéticamente, requiere soluciones adicionales. Andrés Medina, gerente de Electrovichada, explica que actualmente cuentan con cuatro nuevos grupos electrógenos, pero enfrentan limitaciones operativas y administrativas que complican la situación.

El papel de Refoenergy

En un intento por solucionar la crisis energética tras el cese del suministro eléctrico desde Venezuela en 2020, se construyó la primera planta de generación a partir de biomasa en Colombia, operada por Refoenergy Bita. Esta empresa tiene un contrato por 20 años con Electrovichada para proporcionar la energía que abastece a Puerto Carreño.

Sin embargo, esta solución ha enfrentado múltiples obstáculos. Los problemas logísticos en el transporte de la biomasa han sido una constante, agravados por los efectos de las altas temperaturas en las calderas. La falta ocasional de materia prima ha llevado a interrupciones en el suministro. Además, las dificultades financieras debido a pagos atrasados han complicado aún más la situación.

Juan Pablo Heleno, gerente de operaciones de Refoenergy Bita, señala que los problemas de suministro de biomasa están directamente relacionados con la deuda creciente de Electrovichada. Esto ha llevado a retrasos en los pagos a los proveedores de biomasa, afectando toda la cadena de suministro.

Planes de contingencia

Hace un par de meses, el gobernador de Vichada, Alex Benito, anunció la llegada de nuevos equipos electrógenos adquiridos por la Gobernación en 2023. Estos equipos, junto con dos plantas entregadas por el Ministerio de Minas y Energías, se sumaron al parque generador existente de Electrovichada.

Sin embargo, la implementación de estos nuevos recursos ha enfrentado obstáculos. Al cierre de esta edición, el 25 de octubre, lo todos los equipos estaban operativos aún, y existen limitaciones administrativas que impiden el uso simultáneo de los equipos nuevos y antiguos. Además, los tiempos de sincronización y puesta en marcha no están bajo el control directo de Electrovichada, lo que complica aún más la situación.

Refoenergy Bita ha propuesto un plan de contingencia para mitigar los problemas logísticos durante la temporada de lluvias. Este plan incluye la apertura de un nuevo frente de suministro de biomasa a 45 o 50 km de la planta, con 90% de vía pavimentada. También contempla la implementación de una logística de transporte con vehículos propios para mayor control sobre mantenimiento y estado de los mismos.

No obstante, la efectividad de este plan depende en gran medida de la resolución de los problemas financieros entre Refoenergy y Electrovichada. Sin una solución a estos problemas de fondo, incluso las mejores estrategias logísticas podrían verse comprometidas.

Impacto en la comunidad

La crisis energética ha tenido un impacto profundo en la vida diaria de los habitantes de Puerto Carreño. Las interrupciones frecuentes en las jornadas laborales han afectado la productividad de la región, mientras que las pérdidas económicas significativas para el sector comercial han debilitado la economía local. El aumento de la inseguridad durante los apagones ha generado preocupación entre los residentes, y el deterioro de la calidad de vida debido a las altas temperaturas sin posibilidad de climatización ha llevado a un malestar generalizado.

La comunidad expresa su frustración ante la falta de soluciones definitivas y la constante justificación de problemas por parte de las empresas involucradas. La sensación de abandono y la falta de progreso tangible han erosionado la confianza de los ciudadanos en las instituciones responsables de proporcionar este servicio básico.

Perspectivas de futuro

A pesar de los desafíos actuales, se vislumbran algunas posibilidades de mejora. La entrada en funcionamiento completa de todas las plantas adquiridas podría cubrir gran parte de la demanda energética, proporcionando un alivio significativo a la situación actual. Además, el parque generador diésel combinado de Electrovichada y Refoenergy podría suplir la demanda total de Puerto Carreño como plan de respaldo, ofreciendo una red de seguridad en caso de fallas en el sistema principal.

Existe también un creciente interés en explorar alternativas de energías limpias y renovables, aprovechando la posición geográfica y las condiciones climáticas de la región. Eduardo Torres, representante del sector comercio, enfatiza la necesidad de apostar por estas soluciones, señalando el potencial de la región para la implementación de parques solares. Esta visión no solo podría resolver los problemas energéticos actuales, sino también posicionar a Puerto Carreño como un pionero en sostenibilidad energética en la región.

Desafíos pendientes

Para lograr una solución duradera a la crisis energética en Puerto Carreño, es necesario abordar varios desafíos pendientes. En primer lugar, es crucial resolver los problemas financieros entre Electrovichada y Refoenergy para garantizar un suministro estable de biomasa. Esto requiere un compromiso serio por parte de todas las partes involucradas y posiblemente la intervención de entidades gubernamentales de nivel superior.

Es igualmente importante acelerar la puesta en marcha y sincronización de todos los equipos electrógenos disponibles. Esto implica superar las barreras administrativas y técnicas que han retrasado su implementación hasta ahora. Paralelamente, se debe trabajar en mejorar la infraestructura logística para el transporte de biomasa, especialmente durante la temporada de lluvias, para evitar interrupciones en el suministro.

La exploración e implementación de soluciones de energía renovable adaptadas a las condiciones locales debe ser una prioridad a medio y largo plazo. Esto no solo proporcionaría una fuente de energía más sostenible, sino que también reduciría la dependencia de la región de fuentes externas de combustible.

Es fundamental establecer un plan de mantenimiento y renovación de equipos a largo plazo para evitar futuras crisis. Esto requiere una planificación cuidadosa y una asignación adecuada de recursos. Por último, pero no menos importante, es necesario fomentar la transparencia y la comunicación efectiva entre las empresas involucradas y la comunidad. La confianza de los ciudadanos solo se recuperará a través de acciones concretas y una comunicación clara y honesta sobre los desafíos y progresos en la resolución de la crisis.

Mientras tanto, los carreñenses continúan su vida diaria con la incertidumbre de cuándo llegará el próximo apagón, esperando que las promesas de mejora se conviertan finalmente en una realidad tangible que les permita disfrutar de un servicio eléctrico constante y de calidad.

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