[Opinión] Tiempo para no equivocarnos
Por: Pedro Pablo Pérez Puerta.
Aún falta poco menos del tiempo que tarda la Tierra en completar una órbita alrededor del Sol para que se realicen las elecciones regionales, no menos importantes que las de orden nacional, toda vez que en ellas elegimos a nuestros gobernantes locales. Al depositar el voto, ponemos toda la esperanza en lograr una conexión con el acontecer diario de nuestras poblaciones, una relación que siempre es excelente durante las campañas, pero que, después de resultar elegidos, hasta “el sol de los venados”.
Muchos se frotan las manos y, entre tinto y tinto, conversan: «¡Llegaron las elecciones!». Mencionan algunos nombres de candidatos y manifiestan sus preferencias, siempre pensando en obtener algún recurso a cambio de apoyarlos. Por fortuna, no todos piensan de esa manera. Aunque sean minoría, hay quienes no piden ni ofrecen dádivas para otorgar su voto, un acto de conciencia democrática que merece ser aplaudido. Las dinámicas electorales son distintas y en cada localidad se crean prototipos, donde el peso de la maquinaria política termina imponiéndose.
Con el tiempo a nuestro favor, no podemos equivocarnos al buscar y elegir candidatos para las diferentes corporaciones y cargos públicos (gobernación, Asamblea Departamental, alcaldías y concejos). Debemos escoger personas que verdaderamente tengan vocación de servicio a la comunidad, demostrada a lo largo de su vida, ya sea como funcionarios o simplemente como ciudadanos.
El candidato perfecto no existe, pero sí podemos elegir al menos cuestionable, a aquel que se identifique con las necesidades que agobian a las familias, que tenga capacidades administrativas, sepa delegar funciones, cuente con formación académica y posea las herramientas necesarias para resolver situaciones adversas. También debe mantener contacto permanente con sus electores y con quienes no lo acompañaron en las urnas, garantizar una excelente comunicación estratégica con empresarios e inversionistas, el problema no es que lleguen los ricos, es que se devuelvan. Por gracia de Dios, nuestros pueblos cuentan con hombres y mujeres capaces de realizar una excelente labor administrativa: gente criolla, trabajadora y echada pa’lante.
El Gobierno Nacional tiene una buena disposición hacia la Altillanura, de la cual el departamento forma parte importante. No podemos perder esta oportunidad. Necesitamos dirigentes a la altura de sus responsabilidades, capaces de concretar y hacer realidad uno de los milagros del presidente en el Vichada.
Se necesita una verdadera articulación entre los sectores privado y público, junto con la sociedad civil, que funcione como un auténtico ensamble de fuerzas capaz de conectar ideas, oportunidades y visiones de futuro para nuestra región. Así se planteó en el Segundo Encuentro Nacional por la Orinoquia, realizado por la Cámara de Comercio de Bogotá a finales de octubre.
Los gobernantes actuales y los próximos no deben caer en caprichos ideológicos que solo traen atraso y pobreza. Sin inversión de capital privado, el desarrollo se aleja cada vez más.
De los factores clásicos de producción, contamos con dos fundamentales: tierra y trabajo, que constituyen una base importante para el crecimiento exponencial de nuestra región. A estos debemos sumar los demás: capital, empresariado y tecnología. No podemos seguir buscando el ahogado aguas arriba; la fórmula está en nuestras manos y debemos encontrarla entre todos, para que el Vichada se convierta en lo que siempre hemos soñado: una región de hombres y mujeres con tierras productivas.
