Desde el Guainía, El Picaflor encuentra en la música llanera una forma de cantar al territorio y a su gente

Fotos: Cortesía 

Para Robinson García, conocido artísticamente como El Picaflor de Guainía, la música llanera es mucho más que una melodía. En sus letras encuentra una manera de hablar del amor, de los paisajes, de la sabana y de aquellas historias que, según explica, se cantan “desde el alma” y con el corazón. Desde el Guainía, el artista ha encontrado en este género la forma de expresar aquello que lo inspira y que quiere transmitir a quienes escuchan sus canciones.

Su acercamiento a la música llanera estuvo marcado precisamente por la sonoridad y el contenido de este género. Cuenta que lo que lo motivó a cantar fueron su melodía y sus letras, especialmente esa posibilidad de convertir en canciones temas relacionados con el amor y los paisajes de la sabana.

En ese camino también tuvo un referente que considera fundamental para comenzar su proceso como cantante: el maestro Juan Farfán. Su influencia hizo parte de los primeros pasos del Picaflor en la música llanera, un género al que decidió acercarse desde la interpretación y la composición.

Su primer tema llevó por título “El Picaflor”, una canción que marcó el inicio de su propuesta artística. Sin embargo, más allá de ese primer lanzamiento, uno de sus temas refleja de manera especial la intención que tiene detrás de su música: hablar de las situaciones que viven las comunidades y ponerlas en el centro de sus canciones.

Una de sus composiciones nació a partir de las inundaciones que afectan a diferentes regiones del país. El artista explica que creó este tema en memoria a las personas que sufren por estas emergencias en departamentos como Casanare, Arauca, Meta, Guaviare, Vichada y Guainía, además de otros lugares de Colombia y del mundo.

La canción también lleva consigo una petición. A través de ella, Robinson pide a Dios que las inundaciones que enfrentan las comunidades no sean tan fuertes y que quienes viven estas situaciones puedan sobrellevar sus consecuencias.

Así, desde el Guainía, el artista encuentra en la música llanera una herramienta para expresar sentimientos, reconocer el paisaje y llevar a sus canciones realidades que hacen parte de la vida de muchas comunidades.

Su propuesta parte de una idea sencilla, pero significativa para él: cantar aquello que se siente. Entre melodías, letras y referentes del folclor llanero, Robinson continúa construyendo una voz propia desde el territorio, llevando en sus canciones parte de las historias y preocupaciones que también hacen parte de su entorno.

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