Desalojan sede principal del Museo Comunitario del Guainía y dejan en incertidumbre 16 años de trabajo por la memoria y el patrimonio

Fotos: Cortesía

El espacio que albergaba el principal punto del Museo Comunitario del Guainía fue requerido para el traslado de oficinas gubernamentales. Mientras sus colecciones permanecen almacenadas en un colegio, la comunidad cultural reclama respuestas sobre el futuro del proyecto.

Lo que durante 16 años ha servido como escenario para la preservación de la historia, la cultura y el patrimonio del Guainía hoy enfrenta uno de los momentos más complejos de su trayectoria. El pasado 25 de mayo, el Museo Comunitario del Guainía tuvo que abandonar la Biblioteca Pública Departamental Gabriel García Márquez, espacio donde funcionaba, y, hasta el momento, no existe claridad sobre cuándo podrá reabrir sus puertas ni dónde continuará operando.

Según explicó Negda Magally Ortiz, integrante del museo, la situación se originó por la decisión de trasladar dependencias de la Gobernación del Guainía hacia las instalaciones de la Biblioteca Pública Departamental, debido a las intervenciones que se realizarán en el edificio de la administración departamental.

El museo ocupaba desde el año 2021 un salón entregado en comodato dentro de la Biblioteca Pública Departamental. Inicialmente, los responsables del proyecto fueron informados de que debían desmontar temporalmente la exposición para permitir reparaciones en el techo del inmueble. Sin embargo, posteriormente recibieron una comunicación solicitando el retiro definitivo de los elementos del museo para dar paso al funcionamiento de oficinas administrativas.

Ante esta situación, el Museo Comunitario del Guainía envió un oficio solicitando información sobre las condiciones para regresar al espacio una vez culminaran las adecuaciones. No obstante, según indicó Ortiz, hasta el 24 de junio no se había recibido una respuesta oficial.

La salida del museo obligó al traslado de vitrinas, piezas, material expositivo y colecciones hacia un salón facilitado por el Colegio Custodia García Rovira. El proceso fue realizado con el apoyo de estudiantes, voluntarios y miembros de la comunidad que acudieron para ayudar a movilizar los elementos patrimoniales.

Actualmente, el punto principal del museo permanece cerrado al público. Este espacio era considerado el eje central de la red museográfica comunitaria, desde donde se orientaban las visitas hacia los demás puntos del museo distribuidos en diferentes sectores del departamento.

El Museo Comunitario del Guainía está conformado por cinco puntos temáticos construidos de manera colectiva durante los últimos años: Pameet, el punto central; Parque Rupestre Amarru, dedicado al arte rupestre; Sonidos de la Selva, enfocado en la memoria musical; Walimanai, relacionado con la medicina tradicional y la etnoeducación; y Kaiini iipana, conocido como la Casa de la Yuca Brava, orientado al conocimiento ancestral sobre sistemas agrícolas tradicionales.

El proyecto funciona de manera comunitaria y voluntaria. De acuerdo con el testimonio de Ortiz, su sostenimiento ha dependido principalmente de apoyos obtenidos mediante convocatorias del Ministerio de Culturas, fundaciones nacionales e iniciativas internacionales.

La situación generó preocupación en el sector museal colombiano. El Consejo Nacional de Museos, ICOM Colombia y el Programa Fortalecimiento de Museos del Museo Nacional de Colombia enviaron una comunicación al gobernador del Guainía expresando su inquietud por el traslado de las colecciones y destacando la importancia del museo para la salvaguardia, apropiación social y difusión del patrimonio cultural del departamento.

En la carta, las organizaciones resaltan que el museo ha prestado un servicio significativo durante más de 16 años y proponen la búsqueda conjunta de alternativas que permitan garantizar su continuidad, incluyendo la habilitación de un espacio temporal y la identificación de una sede permanente adecuada.

Mientras se desarrollan acercamientos con algunas autoridades locales para explorar posibles soluciones, las colecciones del museo permanecen almacenadas y sin posibilidad de exhibición. Para quienes han dedicado años a construir este proyecto comunitario, la preocupación no se limita a la pérdida de un espacio físico: también gira en torno al futuro de un proceso cultural que ha trabajado por mantener viva la memoria, la identidad y el patrimonio del Guainía.

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