Comunidades indígenas de Vichada cosechan marañón por primera vez gracias al riego solar
En medio de altas temperaturas y escasez crónica de agua, 29 familias indígenas del resguardo de Kanalitojo, en Puerto Carreño, registraron en 2026 la primera cosecha de marañón en 15 hectáreas que comenzaron a cultivar el año anterior. El hecho marca un hito para la seguridad alimentaria de la comunidad y un ejemplo concreto de adaptación productiva al cambio climático en los Llanos Orientales.
El cultivo fue posible gracias a la construcción de diez pozos profundos alimentados con energía solar, una infraestructura que garantiza riego permanente en una región donde las sequías son recurrentes y las condiciones agroclimaticas son extremas. La iniciativa arrancó en 2023 con pequeñas huertas caseras —llamadas conucos— que sirvieron para evaluar las condiciones locales y diseñar soluciones adaptadas al territorio.
La aparición de los primeros frutos confirma la viabilidad del proyecto. El marañón resulta doblemente valioso para las familias: el pseudofruto se consume fresco y es fuente de vitamina C, mientras que la nuez tiene potencial de comercialización en mercados nacionales e internacionales, lo que abre una perspectiva de ingresos para la comunidad.
«Este resultado demuestra que es posible avanzar en modelos productivos sostenibles cuando se trabaja de manera conjunta con las comunidades», afirmó Camila Aguilar, directora ejecutiva de Fundación Alpina, organización que acompaña el proceso desde 2023. Aguilar subrayó que el éxito del proyecto radica en articular conocimiento técnico con los saberes tradicionales de las familias de Kanalitojo.
La experiencia en Kanalitojo se perfila como un modelo replicable en territorios rurales vulnerables del país donde la variabilidad climática amenaza la producción de alimentos y los medios de vida de las comunidades.
