Colombia redujo su pobreza multidimensional, pero Guainía y Vichada siguen en la otra orilla

En 2025, Colombia registró su tasa más baja de pobreza multidimensional en años recientes: el 9,9% de la población, 1,6 puntos porcentuales menos que en 2024, cuando era del 11,5%. En términos concretos, 793.000 personas lograron salir de esa condición. El logro es real y fue estadísticamente significativo en todos los dominios medidos por el DANE. Pero hay una Colombia que ese promedio no refleja, y es precisamente la que habita los llanos y selvas del Vichada y el Guainía.

Vichada: el más pobre del país, aunque con avance

Vichada encabeza el listado de los departamentos con mayor incidencia de pobreza multidimensional en 2025, con una tasa del 55,2% de su población. Eso significa que más de la mitad de los vichadenses vive en condición de pobreza multidimensional, enfrentando privaciones simultáneas en educación, salud, trabajo y vivienda.

La buena noticia es que la reducción fue notable: en 2024 la tasa era del 70,2%, lo que implica una caída de 15 puntos porcentuales en un solo año, la mayor variación positiva registrada en cualquier departamento del país. Sin embargo, este descenso debe leerse con cautela: Vichada parte de niveles tan críticos que incluso con esa mejora sigue siendo el departamento más pobre de Colombia, superando en tres puntos al segundo de la lista.

Las cifras por área son igualmente reveladoras. En las cabeceras municipales del Vichada la tasa es del 28,8%, mientras que en los centros poblados y la zona rural dispersa llega al 63,3%, lo que evidencia la brutal brecha entre el municipio y el campo. En el segundo departamento más grande de Colobmia, los indicadores más críticos son el bajo logro educativo (75,6% de los hogares), la inadecuada eliminación de excretas (73,5%), el material inadecuado de pisos (56,3%), el sin acceso a fuente de agua mejorada (58,3%) y el rezago escolar (38%). El trabajo informal afecta al 94,1% de la población ocupada.

Guainía: el departamento que empeoró

Mientras Vichada mostró avances, Guainía fue uno de los pocos departamentos del país donde la pobreza multidimensional aumentó en 2025. Su tasa pasó del 49% en 2024 al 51,8% en 2025, un incremento de 2,8 puntos porcentuales que lo convierte en el segundo departamento más pobre del país, solo detrás de Vichada.

Este retroceso es preocupante porque ocurre en contravía de la tendencia nacional. Mientras Colombia mejora, Guainía se deteriora. Y los indicadores internos explican por qué: el 71,9% de los hogares carece de acceso a fuente de agua mejorada (y en la zona rural esa cifra sube al 91,3%), el 62,2% tiene bajo logro educativo, el 60,2% presenta inadecuada eliminación de excretas —que en áreas rurales llega al 75,7%— y el 40,5% de los pisos son de material inadecuado. En materia educativa, el rezago escolar afecta al 39,7% de los hogares y la inasistencia escolar al 5,1% a nivel total, aunque en la zona rural alcanza el 7,2%.

Uno de los datos más llamativos del Guainía es el trabajo infantil, que subió al 2,3% en 2025, con una concentración especialmente alta en el área rural (3,6%). El hacinamiento crítico también se disparó al 21,2%, con el dato más alto en las cabeceras (17,7%) y en las zonas rurales (24,9%), un indicador que habla de condiciones de vivienda precarias en todo el territorio.

La región Amazonía-Orinoquía: la más rezagada del país

En el análisis por grandes regiones, Amazonía-Orinoquía —que incluye a Vichada y Guainía— es la región con mayor incidencia de pobreza multidimensional del país: 18,2% en 2025, bajando desde el 20,3% de 2024. Aunque la reducción de 2,1 puntos porcentuales es estadísticamente significativa, la región sigue siendo la más rezagada de Colombia, por encima del Caribe (17,9%), la Pacífica (9,7%) y muy por encima de Bogotá (2,2%).

Un rasgo particular de esta región es que, a diferencia del resto del país donde los hogares con jefatura femenina concentran mayor pobreza, en Amazonía-Orinoquía ocurre lo contrario: los hogares encabezados por hombres registran mayor incidencia (19,6%) que los encabezados por mujeres (16,3%). Esto puede estar relacionado con patrones culturales propios de las comunidades indígenas de la región.

Indígenas y migrantes venezolanos: las poblaciones más vulnerables

El informe del DANE también arroja datos que golpean directo a la realidad de los territorios como Guainía y Vichada, donde la población indígena es amplia y la migración venezolana tiene presencia. A nivel nacional, los hogares con jefe de hogar que se reconoce como indígena registraron una pobreza multidimensional del 37,9% en 2025, la más alta entre todos los grupos étnicos, aunque con una leve mejoría frente al 38,4% de 2024.

Los hogares con migrantes venezolanos están aún más expuestos: aquellos con al menos un miembro venezolano con un año de residencia en el municipio registraron una incidencia del 32,9% a nivel nacional, y en zonas rurales esa cifra llega al 51,2%, más del doble que el promedio nacional.

Lo que dicen los números sobre el olvido

Los datos del DANE publicados hoy no son solo estadísticas. Son el retrato de lo que significa vivir en Vichada o Guainía: más de la mitad de las familias sin agua potable, sin saneamiento básico, sin educación de calidad, sin trabajo formal, en viviendas precarias. Son los mismos territorios donde los profesionales de la salud viajan más de mil kilómetros para prestar servicios del PIC y llevan más de un año sin cobrar sus honorarios. Son departamentos donde la burocracia estatal llega antes que el agua.

El promedio nacional del 9,9% es un logro de Colombia. Pero el 55,2% de Vichada y el 51,8% de Guainía son el recordatorio de que ese promedio esconde una deuda histórica con los territorios más apartados del país.

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