Vichada: el termómetro de las políticas de Petro

Si Vichada fuera un coctel y el presidente electo un catador de licores, sería perfectamente acorde a sus gustos. El segundo departamento más grande del país (superado en área apenas por Amazonas) recoge las principales problemáticas en cuyas soluciones Gustavo Petro apalancó sus propuestas de campaña: salud, desarrollo agropecuario y hambre.

En el departamento, el acceso al sistema de salud es precario, de manera especial en la zona rural, donde vive el 68 % de su población, según el DANE. La peor parte la llevan los indígenas, quienes representan el 58 % de la población vichadense, según la misma entidad.

Entre el año 2016 y el 21 de mayo de 2022, en Vichada murieron 289 niños entre 0 y 5 años de edad. De ese total, 104 casos ocurrieron en Cumaribo (el municipio más grande de Colombia). El municipio tuvo un promedio de 14 muertes por año y, según la Secretaría de Salud del departamento, el 39,4 % de esos decesos estuvieron asociados a desnutrición, un 33 % a infecciones respiratorias agudas y un 17 % a enfermedades diarreicas agudas. Todas esas muertes eran evitables con una atención médica oportuna.

“La salud: esa es una de las problemáticas más acentuadas en la región y la gente espera que se pueda avanzar”, dice Yidis Gahona, un joven vichadense militante del Pacto Histórico que desde el 2018 trabaja en la UTL del nuevo presidente de la Cámara de Representantes, David Racero. “Se espera que el hospital no solo tenga una mejor infraestructura (una obra que apenas empieza su ejecución) sino que cuente con personal idóneo para atender adecuadamente a la ciudadanía”.

Con Gahona coincide Alicia Acevedo, una administradora pública de 49 años que ha desempeñado varios cargos públicos y privados en el departamento y quien en la pasada elección presidencial hizo campaña a favor de Rodolfo Hernández (candidato que sacó la mayor votación en Vichada, en ambas vueltas). Acevedo ha recibido con optimismo los anuncios de reforma a la salud planteados por Petro porque cree que tendrían un impacto positivo en la región. “Yo soy partidaria de fortalecer los puestos de salud y fortalecer el hospital, que podamos contar con especialista en todos los municipios”.

Acevedo recuerda que en épocas anteriores “se contaba con promotores de salud que prestaban la asistencia en los resguardos indígenas y las comunidades, tenían aceptación porque eran ese primer contacto con la población para una atención oportuna en salud”. Pero ese sistema ya no funciona y la mayoría de puestos de salud rurales están abandonados y en deterioro.

Hambre y desnutrición

El hambre, un tema que el diario El País de España catalogó como el principal reto del electo presidente Petro, también arrecia en Vichada. Los niños indígenas se mueren desnutridos y en Puerto Carreño comunidades enteras –que han tenido amplia cobertura mediática en los últimos años– se ven obligadas a rebuscar en el basurero algo que comer. 

Indígenas en el basurero de Puerto Carreño. Crédito: Periódico El Morichal

Según un comunicado emitido por la Defensoría del Pueblo a mediados de este mes, en el departamento –que tiene 3,6 millones de hectáreas aptas para producir comida según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC)–, por cada 10.000 niños y niñas menores de 5 años se notifican 75 casos de desnutrición aguda. Vichada lidera ese penoso ranking en el país; seguido por Guaviare, con 60 casos; La Guajira, con 58; 53 casos en Guainía y 41 en Bogotá.

Omar Chipiaje pertenece a la etnia amorúa, tiene 24 años y es uno de esos indígenas que resiste como puede, en Puerto Carreño. Junto a su familia votó por Petro: “le pusimos 15 votos”, cuenta con voz tímida. Esos votos representan para ellos la esperanza de poder cumplir un anhelo que los políticos locales les han venido postergando desde 2018: salir del asentamiento ilegal en el que tienen sus cambuches –a donde llegaron en 2019 luego de salir de Venezuela–, para instalarse en un terreno donde puedan tener una maloca digna de su cultura.

“No queremos estar aquí”, dice.

Petro representa para Chipiaje y su familia la última posibilidad de tener mejores condiciones de vida, de poder comer tres veces al día. “Nos gusta (del presidente electo) que dijo que va a seguir ayudando a las personas pobres”.

Para Acevedo, una mujer que está a kilómetros de distancia de la condición social del amorúa Chipiaje, puesto que es propietaria de un hotel tradicional en Puerto Carreño, hay “expectativa de que ahora como presidente electo, Petro empiece a priorizar estos departamentos pobres. Para fortalecer y direccionar proyectos desde su plan de desarrollo”.

Vías

Vichada, un departamento con una extensión territorial superior a la de países como Corea del Sur o Portugal, está ubicado en el extremo más oriental de Colombia, en la frontera con Venezuela. Su capital, Puerto Carreño, está ubicada a casi 1.000 kilómetros por vía terrestre, desde Bogotá.

A la capital vichadense se puede llegar de tres maneras. Por avión, pagando tiquetes exorbitantes por cuenta del monopolio que tiene la estatal Satena, la única aerolínea que conecta a Puerto Carreño con Bogotá y Villavicencio (Meta). La aérea es la única opción disponible para viajar durante cualquier época del año.

Las otras dos dependen de la temporada climática. Durante la época de lluvias (de finales de abril a finales de noviembre) la carga y los pasajeros se mueven por el río Meta. Los pasajeros se embarcan en Puerto Gaitán y tardan 12 horas en llegar a Puerto Carreño; mientras que la carga se recoge en Puerto López y navega aguas abajo durante una semana hasta llegar al Orinoco. La opción fluvial no es posible en verano porque el afluente se seca y la sedimentación impide su navegabilidad, sobre todo en la parte final del trayecto.

En verano la carga y los pasajeros se mueven únicamente por tierra, un recorrido que en promedio dura dos días. Durante los meses de lluvia la vía se hace intransitable porque al no estar pavimentada se convierte en un lodazal en donde los vehículos se entierran.

Durante el mes de abril, cuando las primeras lluvias empiezan a caer, es crítica la conectividad con Puerto Carreño porque el río no tiene la suficiente agua para ser navegable y la vía terrestre se ablanda, impidiendo la circulación de los vehículos. Son cerca de 20 días durante los cuales el municipio queda incomunicado.

“El Vichada necesita conectarse a Colombia desde el punto de vista de las vías”, afirma desde el municipio de La Primavera Alciviades Silva Riaño, vocero del gremio de ganaderos en el departamento. “Eso nos hace menos competitivos”.

Cuando Gustavo Petro estuvo en Puerto Carreño el 2 de abril de este año, dijo ante la multitud que lo acompañaba en el parque principal de la ciudad que se comprometía a terminar la pavimentación de la vía entre Puente Arimena (Meta) y la capital vichadense.

Condiciones actuales de la vía al Vichada. Crédito: Archivo particular

Pero, la verdad es que eso parece una utopía. Bajo el Gobierno del presidente Iván Duque el hoy exrepresentante a la Cámara por Vichada Gustavo Londoño (del partido Centro Democrático) logró jalonar el proyecto comprometiendo 500 mil millones, de los 1,3 billones que cuesta en total. En marzo de este año se dio inicio a la obra, pero solo se pavimentaron unos cuantos metros y el proyecto se paralizó. “Fue solo para la foto y ya”, dijo un transportador de la región que pidió no ser identificado.

Ahora mismo, esa carretera, que es indispensable para llegar al municipio de Cumaribo, se encuentra en pésimo estado. Los camiones tardan una semana en recorrer sus cerca de 300 kilómetros, cuando lo normal era transitar ese trayecto en menos de 12 horas en época de verano.    

“La pavimentación de la vía es algo prioritario para nosotros. Eso impulsará el turismo”, manifiesta la empresaria Acevedo. “Si no tenemos vía no tenemos desarrollo. Debemos garantizar que podemos tener transporte terrestre en invierno y en verano”.

Acceso a la tierra

Con estas palabras se refirió Petro al problema de la tenencia de la tierra cuando estuvo en Puerto Carreño: “Me encantaría que la propiedad de la tierra, hoy en mayor parte baldíos, fuese para la mujer vichadense”. El presidente electo dijo ese día que son los banqueros y hombres más ricos de Colombia los dueños de cientos de miles de hectáreas en Vichada. Y agregó que quienes gobiernan desde Bogotá “se aprovechan de que pueden hacer la ley o la norma” para expropiar a “los hombres y mujeres vichadenses”.

“La expectativa que tenemos en la región es que dentro la macropolítica de desarrollo rural esté la formalización de la tierra”, señala el representante de los ganaderos. “Son 10 millones de hectáreas que tenemos, que en su mayoría no tienen títulos, pero tienen una sana posesión de años de historia”.

Silva Riaño agrega que “hay optimismo sobre la compra de tierra para luego redistribuir”. Además, esperan poder pasar de la ganadería extensiva a una semiextensiva o sostenible, con sistemas silvopastoriles, que les permita a los finqueros aprovechar de mejor manera sus predios. “Al hacer la reconversión se libera sabana y se puede diversificar con cultivos de mediana cosecha como cacao, marañón, café”.

Atardecer en las sabanas del Vichada

De cara a las próximas elecciones locales

Gahona reconoce que el reto de Gustavo Petro  con el Vichada es enorme, no solo por las condiciones geográficas de la región sino porque se trata de un departamento donde la gente votó mayoritariamente por Hernández. “Yo sentí en Puerto Carreño que mucha gente que no votó por Petro está optimista. A la gente le han sorprendido las decisiones que ha venido tomando como presidente electo”, manifestó.

La coyuntura también da para pensar en las próximas elecciones locales. “La gente es consecuente y sabe que habrá cosas que se pueden hacer directamente desde el nivel nacional y otras que pasan por el nivel local”, afirma el militante del Pacto Histórico. “La gente tiene un principio de realidad, se necesita de los gobiernos locales, y eso lleva a pensar en las elecciones locales que vienen”.

Gahona cree que para los vichadenses sería “una gran desilusión que la gente que llegue a las nuevas corporaciones (en las elecciones de octubre de 2023) sean los mismos que han venido gobernando el territorio”.

“La gente está esperando rostros nuevos con ideas nuevas”, manifiesta. “El cambio ya se dio a nivel nacional, ahora debe ocurrir a nivel local”.

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