Al toro por la cola: el coleo no es cuestión de género, «eso se lleva en la sangre»

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Por David Santiago Parra Gómez*

«Es el turno de la coleadora Ángela Serón, montada en la yegua La Gran Villana, patrocinada por Dios y la Virgen…»

Imaginarse el principio de la narración de esta carrera en velocidad por derribar a un toro en una pista demarcada, se siente igual de emocionante que ver a un grupo de atletas en los juegos olímpicos: los nervios antes de iniciar, el sudor recorriendo la frente y el corazón latiendo tan fuerte como si el tiempo pasara más lento antes de dar inicio a la largada.

«Eso son 15 o 20 segundos de adrenalina y uno termina en la zona muerta como si hubiera corrido unas 20 cuadras».

Ángela Serón es una araucana de 27 años que práctica el coleo, sí, esa actividad que para algunos resulta cruel con el animal, para otros es una pasión e incluso hay quienes lo viven como una herencia ancestral. 

«El coleo viene de un trabajo que nuestros ancestros llevan tiempo haciendo, cuando llevaban por el llano mil cabezas de ganado de una finca a otra y una vaca o una novilla se salía del camino, un vaquero iba detrás de ella, la agarraba por la cola, le daba vuelta de campana y ya ella al levantarse desorientada volvía a reintegrase con todas», explica Ángela con una sonrisa en el rostro al hablar con propiedad del origen de aquel deporte que le apasiona, una de tantas cosas que la hacen sentirse orgullosamente llanera. 

Es la segunda hija de 4 hermanos, fue selección Arauca de coleo y dice que, aunque este deporte «se lleva en las venas, hay muchas personas que no son del llano, han adoptado las costumbres y practican muy bien el coleo». Con orgullo habla del legado campesino que le ha dejado su familia, la manera en la que su cotidianidad ha estado permeada por los caballos y como ella es la primera en practicar coleo: «desde pequeña decía que quería ser coleadora».

A los 23 años el amor la termina de impulsar hacía este deporte y sus habilidades previas montando a caballo la ayudaron a cumplir su sueño prontamente, ubicarse en una escuela y en una semana lograr su primer coleo en una válida departamental. 

«Estar en el mundo del coleo es difícil por distintos factores, por ejemplo, cuando usted no tiene el apoyo de nadie, ¿de dónde saca un caballo sin patrocinio? Acá en Arauca donde estoy casi no nos apoyan, incluso casi no hay coleos femeninos, solo las válidas, que son tres; mientras que, por ejemplo, para el Casanare y el Meta ellas tienen más apoyo, les hacen más coleos y las patrocinan más». 

Para Ángela aún existe ese rasgo machista, especialmente de los patrocinadores, que sugiere una incapacidad de las mujeres por hacer bien el coleo, pues además de que algunas deben buscar por su cuenta cómo financiar su participación en el deporte o encontrar apoyo en su familia e incluso pedir un caballo prestado, también deben soportar comentarios que constantemente menosprecian sus habilidades. 

«Queremos que nos vean con igualdad, que se den cuenta que nosotras también podemos, que tenemos las mismas capacidades y que haya más apoyo y más empatía. Nosotras también tenemos los pantalones bien puestos y somos muy capaces, la que esté ahí, se monte en un caballo y esté en una manga, ya es ganadora». 

Así como Ángela, son muchas las llaneras que ven la importancia de una práctica cultural como el coleo, que aun, por distintos temas legales, no es reconocida como patrimonio cultural inmaterial, pero que representa el trabajo campesino y que de alguna forma es la manera en la que las nuevas generaciones pueden replicar dichas prácticas.

Quizás es hora de abrir el espectro para quienes aún creen que este deporte «es cosa de hombres» y darles la oportunidad a futuras coleadoras, que, como Ángela, hacen del coleo un estilo de vida: «Yo amo el coleo y es mi vida, si por mi fuera, colearía a cada rato».     

*Colaboración con: Fundación Cultural Llano Adentro

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Columnista invitado

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One thought on “Al toro por la cola: el coleo no es cuestión de género, «eso se lleva en la sangre»

  1. LEY No. 1907 de 28 de Junio de 2018

    . Artículo 2°. Reconózcase como elementos integrantes de la riqueza y patrimonio cultural de la Nación el conjunto de expresiones y manifestaciones culturales materiales e inmateriales de los llanos orientales, la identidad llanera, el deporte del coleo, las expresiones lingüísticas, sonoras, musicales, cantos de vaquería, expresiones audiovisuales, fílmicas, testimoniales, documentales, literarias, bibliográficas, museológicas o antropológicas, el paisaje cultural, su fauna y flora.

    Y en la narración del turno “en el inicio de este artículo” se dice REMONTADA!
    Att. Natalia Rey. Voz comercial de la Federación colombiana de Coleo y primera mujer narradora de coleo del departamento del Meta.

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