Saashiyeein Ipapüle – Los Guerreros de Ipapüle

Escrito por: María Constanza Gómez Lemos
Programa de Comunicación Propia Aapirrawa – Organización Indígena Yanama

Menudas gotas de rocío brillan sobre la hierba, el aire es fresco. Los pájaros cantan alegremente, el sol apenas despunta. Ipapüle está rodeado por cerros, se ven muy verdes gracias a la temporada de lluvias. Entre ellos se distingue claramente el cerro de la Teta, ahora extrañamente adornado con una antena del Ejército Nacional que tiene una base militar allí. Los niños se asoman, las mujeres prenden los fogones de leña y un delicioso olor de arepa y café inunda el aire matutino. Uno a uno aparecen los maestros recién bañados y cambiados. Uno pensaría al verlos, que fue fácil para ellos llegar el día anterior, pero en realidad la habitual hora y media de recorrido desde Maicao a Ipapüle se convirtió en 9 horas, gracias al invierno y la aparición de numerosos arroyos.

Durante nueve horas lucharon contra el barro que atollaba los carros, a veces halándolos con una cinta, otras empujando o limpiando el camino, pala en mano. No se quejaban, hacían chistes, ofrecían comida, y rezaban mientras el agua corría hacia nosotros. -Esta vez nos fue bien- dicen con picardía. -la vez pasada nos quedamos pegados dos días, tuvimos que prender una fogata y Alemnis, quemó el SOAT viejo para iniciar el fuego- dicen entre risas, recordando cada detalle.

Alemnis Amaya Arias, Coordinadora Técnica de la Organización Indígena de la Guajira Yanama, siempre está pendiente de cada detalle, la comida, la bebida etc., para que los 22 docentes y el resto del equipo puedan ir y regresar para cumplir con el trabajo que vienen desarrollando desde hace varios años en el territorio ancestral de Ipapüle, más ahora durante la pandemia; además el camino es una zona peligrosa para transitar, eso se sabe en toda La Guajira.

“Todo fue de repente, no pensé que iba a dejar de ver a mis amigos y a mis profesores. Extraño mucho el colegio. Al principio era muy difícil para mí porque no entendía las guías, tenía que leer varias veces y nada, no es lo mismo sin el profesor, ahora ya entiendo más, pero espero que todo pase y volvamos a tener nuestras clases”

Desde que inició la cuarentena los 300 niños de Ipapüle dejaron de asistir a clases, Abril Pallares Iguarán, una de las estudiantes explica “Todo fue de repente, no pensé que iba a dejar de ver a mis amigos y a mis profesores. Extraño mucho el colegio. Al principio era muy difícil para mí porque no entendía las guías, tenía que leer varias veces y nada, no es lo mismo sin el profesor, ahora ya entiendo más, pero espero que todo pase y volvamos a tener nuestras clases”. El colegio, bellamente construido, está desierto. Los pasos producen eco en los pasillos y salones vacíos, hay una hilera de puerta rojas cerradas, son los baños, un mochilero pasa por el frente, lleva comida en el pico. -La cuarentena demostró que los maestros son necesarios para aprender- afirma la directora del centro, Ana Arinda Iguarán, -venimos y entregamos la comida, las guías, hablamos con los estudiantes, los padres, los apoyamos en todo lo que podemos, pero no es lo mismo-. Mi abuela, que ya no ve, dice que extraña las voces de los niños.

Noilis Atencio, Psicóloga explica: -Desafortunadamente el impacto de la cuarentena en los niños Wayuu es muy negativo, ya que es una población abandonada y vulnerable. Ya que el contexto de interacción social e intercultural diferente está en la escuela y es esencial para que ellos puedan interactuar fácilmente con otras culturas cuando vayan a la universidad y se ha perdido este espacio. Las condiciones para la educación virtual para la población wayuu porque en la mayoría de comunidades no hay señal, no tienen datos, o no tienen acceso a los recursos tecnológicos. Esto puede generar mucha desmotivación de los estudiantes, las consecuencias de estos todavía no las podemos calcular, puede que haya deserciones. El impacto negativo a nivel social emocional e intelectual puede ser grande-.

Todo está en silencio. Poco a poco van llegando los padres de familia y los niños, algunos caminando otros en moto, otros en camiones. Saludan y se lavan las manos en la estación de desinfección; dos poncheras con agua y jabón, acá en La Guajira siempre se ha sufrido por la falta de agua y ahora no es la excepción. Los niños corren a abrazar a sus maestros, y ellos les explican que les gustaría abrazarlos, pero no pueden porque vienen de Maicao y no se sabe si pueden ser portadores del Covid. Más tarde el sabedor explica que se también se puede usar Matarratón y Marua para prevenir la enfermedad.

Las personas mantienen la distancia, es extraño ver a todos con tapabocas. Reciben el mercado, las guías de aprendizaje, se toman una fotografía y se van. Claramente los niños no quieren irse y extienden el tiempo en el colegio lo más que pueden. Al día siguiente caminado por uno de los cerros vemos los restos de una trinchera, desde allí la “Seño” Ana Arinda muestra el mar de Venezuela, el agua brilla a lo lejos.

“Para mí de lo más difícil es no poder tocarnos, no poder ser cariñosos entre nosotros, abrazarnos como antes y eso. Sobre todo, porque debemos cuidar a nuestros mayores”

El profesor Willmer Uriana explica que no ha sido un proceso fácil. -Cuándo estaba escribiendo las guías pensaba, ¿cómo hago para que este niño entienda?, pero otro niño es diferente, piensa de otra forma, entones, ¿qué pongo aquí para que él también aprenda? También ha sido bonito ver cómo padres que son analfabetas han apoyado los estudios de sus hijos desde el conocimiento propio que tienen, es muy inspirador. Sin los padres no habíamos podido lograrlos, es un trabajo conjunto, de todos. A veces los llamo y les explico por celular, cuando hay señal. Algunos niños siguen perteneciendo al centro educativo, no se han ido, ni se van a ir, pero no pueden trabajar con las guías, lo han intentado y no lo logran. Entonces ellos están pendientes de cuándo retomemos las clases presenciales. Desciende rápidamente del cerro, ya llegando al colegio dice: “Para mí de lo más difícil es no poder tocarnos, no poder ser cariñosos entre nosotros, abrazarnos como antes y eso. Sobre todo, porque debemos cuidar a nuestros mayores”.

Según las cifras oficiales de la gobernación, se han registrado 11.048 casos de Covid-19 al sistema de vigilancia en salud pública de La Guajira, la mayoría en el área urbana. Probablemente el control social sobre el territorio ancestral y la medicina tradicional han evitado que se eleve el número de contagios en la zona rural, en Ipapüle la gente también se está cuidando.

El sol se pone detrás del cerro, los chivos ya están en el corral, el fuego crepita nuevamente en los fogones, los chinchorros empiezan a extenderse en la enramada, el cielo se nubla, probablemente va a llover.

De regreso, el camino ha empeorado por el tránsito constante de camiones y todo tipo de vehículos, un par de chicos empujan una moto, esta vez la hora y media de viaje se convierten en 16 horas, las mantas se rompen, la ropa se moja, los pie y las piernas se embarran, el glamour desaparece, pero Nolber Iguarán Palma, el agente comunitario, no para. Él continúa caminando de un carro a otro, mostrando la mejor vía, limpiando en camino con pala, sonríe mientras ayuda. Lleva dos días así y ni su entusiasmo ni su fuerza menguan, al contrario, su energía pareciera aumentar.

En Uribia, mientras un “pimpinero” le echa gasolina a los carros se aseguran de que todos esté bien, se ofrecen comida y algo de tomar. Son las cuatro de la mañana, salieron a las 10:30 am del día anterior de Ipapüle. Aún está oscuro, pero ellos brillan con luz propia. La gente de Ipapüle es de admirar, trabaja con el corazón, ríe ante los desafíos. Todos hombres y mujeres son Saashiyeein que lideran con el ejemplo, tal vez por eso, cuando los ven los niños corren a abrazarlos; Saashiyeein como ellos hacen que los procesos organizativos, pedagógicos y comunitarios de la Organización Indígena de la Guajira Yanama sean la fuerza de nuestra esencia.

#SomosEnlaceLaGuajira#RedDeIdeas #UnaIdeaPara
Organiza: Fundación La Otra JuventudProducción del Programa de Comunicación Propia Aapirrawa – Organización Indígena Yanama Alianza: UNICEF Colombia

Artículo publicado originalmente en https://organizacionyanamaorg.wordpress.com/2020/11/23/saashiyeein-ipapule-los-guerreros-de-ipapule/

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