El oficio de reciclar en Inírida, la historia de Mauricio Ortiz Pava

Como en las grandes ciudades capitales de país, en Inírida, el reciclaje se ha convertido en uno de los oficios más realizados por las familias de escasos recursos del municipio que lo ven como una actividad de supervivencia y del que dependen alrededor de 50 familias, entre indígenas, desplazados, madres cabeza de hogar y desempleados.

Uno de los artífices de esta actividad en la capital guainiana es Oscar Mauricio Ortiz Pava, hoy, el representante legal de la asociación Reciclemos, fundada en el año 2006 con quien el periódico EL MORICHAL habló.

Contactar a Mauricio tomó solo unos minutos, un par de llamadas y ya habíamos acordado una cita. Nos montamos en un motocarro, el transporte más usado en Inírida para ir hasta su bodega, y como todo el pueblo sabe dónde queda, fue fácil llegar.

Don Mauricio como es conocido en el pueblo, es técnico en sistemas informáticos, pero se hizo en el oficio cuando trabajaba como promotor ambiental en la Corporación CDA en donde descubrió que, haciendo un buen trabajo con los residuos sólidos, era viable su recuperación y se podrían generar empleos y además aportar su granito de arena al pueblo de sus amores, y con esa experiencia y motivación crea la Asociación ´Reciclemos´ que este 2020 cumple 14 años.

Dice que su mamá le cedió un lote y comenzaron a construir la bodega de recuperación y embalaje. “Al principio el trabajo fue duro, siempre ha sido con el esfuerzo propio, sin apoyo de entidades, pero el amor por el oficio y la labor social nos motivaba” afirma, mientras nos enseña el área de trabajo.

Su bodega bastante improvisada tiene espacios para el cartón, el plástico, la pasta (mesas y sillas) pet, botellas de clorox, chocolisto, etc.  Nos cuenta que tiene un contacto en Bogotá para vender su reciclaje, y nos revela que por años tuvo que trabajar con intermediarios hasta llegar al comprador directo.

¿Cómo nace Reciclemos?

La asociación nace con prestamos familiares en el 2006 y los contactos de los compradores de afuera. Con las ganancias de la asociación fuimos adquiriendo maquinaria, equipo, estable y autosostenible. Ahora tenemos compactadores, una propia y una de la gobernación, hay una para bolsa plástica, 10 triciclos, tenemos un camión, un motocarguero y capacidad económica.

¿Cómo aprendió del oficio?

Me tocó salir a Bogotá, la empresa que nos compra nos capacitó, nos dio una inducción para que el material llegue allá tal como ellos lo necesitan, y yo traje a Inírida material pedagógico para enseñarle a los recicladores que tenemos, los que andan en triciclo y peto verde.

¿Quiénes son sus aliados para cumplir con la labor?

Nuestro gran aliado de la asociación se llama Aerocarga, don Hernando Montenegro, porque gracias a él, este material se va en avión y se va gratis. También Don Guillermo Eduardo Valencia, es importante agradecerles a ellos, porque si nos cobraran, no podríamos hacer lo que hacemos, porque él cobra a 1000 el kilo.

Y los recicladores que hacen la recuperación.

¿Cómo es el proceso de envío y que cantidad han reciclado desde que comenzaron?

El cartón, el papel y el plástico se va gratis por avión y los metales ferrosos y no ferrosos se van por río. En el año estamos reciclando 1.440 toneladas. Hemos sacado más de 20 mil toneladas.

30 toneladas de cartón salen mensuales en Inírida, de papel salen 10 toneladas, chatarra 70 toneladas, 20 toneladas de aluminio y 20 toneladas entre metales no ferrosos, batería, cobre y acero.

¿Qué ha sido lo más duro de reciclar y lidiar con el Covid-19?

Los meses duros son febrero y marzo, pero este año se sumó el Covid-19 que nos ha afectado, porque ahora estamos trabajando al 50%.

Medidas como el toque de queda y el aislamiento nos afecta, todos tenemos miedo de contraer el virus, además el comercio y los hogares dejaron de consumir y se dedicaron a otros gastos.

¿Cuántos empleos directos genera usted?

Nosotros trabajamos al destajo, no hay sueldo fijo, lo que se haga es lo que una gana. Tenemos dos personas que compactan, hay 7 personas en la bodega que se encargan del archivo, plástico, aluminio, el cartón para el aeropuerto, etc.

¿Qué lo motiva a seguir?

Yo siempre he tenido un sentido de pertenencia por mi pueblo, saber que vivo en Inírida, mi familia vive en Inírida. Si uno no se interesa por su casa, quien lo hace. Esto no lo hace una sola persona, esto es de todos, indígenas, madres, Puinaves, Tucanos, Sikuani, Piapoco, venezolanos, etc.

¿A dónde quiere llegar con el reciclaje?

Aspiro a sacar 200 toneladas.

Además, queremos transformar materiales en Inírida. Le estamos apostando a la planta de transformación de plástico, nosotros queremos recoger a los muchachos que trabajan en la transformación de biopolímeros, cuando ellos terminen de estudiar, tengan donde hacer la práctica.

¿Cómo la ciudadanía les puede ayudar con el reciclaje?

La comunidad nos puede ayudar con la separación en la fuente: en los hogares, haciendo la buena cadena de reciclaje, apoyando a los recicladores, que sean conscientes que es un trabajo. El reciclaje de Inírida es diferente a otras ciudades, porque aquí son familias que buscan mejorar su calidad de vida, es un reciclaje limpio.

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