A Barrancominas se lo está llevando el río

Barrancominas es el municipio más joven de Colombia, pero podría desaparecer en los próximos años si las entidades gubernamentales no toman acciones para hacerle frente a la erosión provocada por el río Guaviare, en la cabecera municipal.

“No queremos decir el día de mañana, un municipio nuevo, pero, así como nació, así también se desapareció”, dijo la alcaldesa Norela Rodríguez, al ser consultada por este medio de comunicación.

La problemática se viene presentando hace más de una década y había sido denunciada por EL MORICHAL en diciembre de 2016. Sin embargo, la situación se ha agudizado últimamente, al punto de que el río se lleva entre tres y cuatro metros de terreno, invierno tras invierno.

En el 2011, por medio de un proyecto gestionado por la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Norte y Oriente de la Amazonia -CDA- ante ‘Colombia Humanitaria’ –entidad que hoy se conoce como Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres UNGRD-, se construyeron unos espolones para mitigar la erosión que se venía presentando, por un valor de $9.000 millones. Sin embargo, de esa obra no queda rastro alguno, todo se lo llevó el río.

Espolón construido en 2011. Foto, archivo particular.

Hace dos años se buscó una solución a través de un proyecto denominado “Construcción de obras de defensas y protección contra la erosión, causada por el río Guaviare, II etapa, departamento de Guainía, Barrancominas», por un valor de $15.000 millones, presentado por la CDA para acceder a los recursos del Fondo Nacional Ambiental – FONAM vigencia 2018.

El proyecto fue presentado por la Corporación el 21 de febrero de 2018 y surtió una serie de revisiones y ajustes que le permitieron recibir concepto de viabilidad, no obstante, la CDA fue notificada de que el FONAM no contaba con recursos para financiar la totalidad de las iniciativas viabilizadas en lo que restaba de la vigencia 2018, por lo que se solicitaba a la misma gestionar recursos de otras fuentes para la vigencia 2019. Sin embargo, según el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible, a la fecha no se ha presentado el proyecto actualizado ni se ha solicitado financiación a través de otras fuentes.

Peligro latente

“Actualmente, la erosión ya llegó a la pavimentada. Usted se para en los sardineles de la pavimentada y ahí ya empieza el barranco”. La mandataria municipal se refiere a la vía que bordea la cabecera de la pista de aterrizaje. Es decir, lo único que separa al río del aeródromo es esa vía, escasos tres metros, que no tardan en ser devorados por el majestuoso Guaviare, si no se toman acciones.

La preocupación de la comunidad es que la pista de aterrizaje es la única vía que tienen para comunicarse con el interior del país.

Barrancominas fue constituido como municipio el 1 de diciembre de 2019. Desde entonces, unas de las principales tareas de la alcaldesa Rodríguez ha sido la de gestionar una solución para la amenazante erosión. “Se enviaron a los diferentes ministerios solicitudes para encontrar una salida, pero todos remitían esos oficios a la UNGRD. La gobernación tiene copia de toda esa gestión”, dice la alcaldesa Rodríguez.

Pero la única respuesta de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres es que hay que realizar un estudio, que la Administración departamental pasada se había comprometido a hacer, pero nunca fue presentado.

Desde Gestión del Riesgo de Desastres Departamental, su coordinador Neider Rentería, explicó que “estamos recopilando la información que nos dejó la anterior Administración, para verificar cuáles son las alternativas que están en marcha y poder fortalecerlas”. Rentería también aseguró que en épocas pasadas se han presentado ante las entidades del nivel nacional alternativas de solución a través de proyectos de inversión orientados a atender el problema, pero no le han dado la prioridad para financiarlas. “Por eso estamos tratando de retomar el tema para evitar que vaya a suceder algo que lamentar”, precisó.

Frente al proyecto presentado por la CDA en 2018, EL MORICHAL consultó sobre la suerte del mismo. La directora de la entidad, Elizabeth Barbudo, quien asumió en el cargo a finales de noviembre de 2019, explicó que en mayo del año pasado fue presentado a la gobernación para que lo gestionaran.

Desde la CDA precisaron que el proyecto de hace dos años ya no aplica en su totalidad, por el avance que presenta la erosión. Habría que hacer una reformulación del mismo para poderlo ejecutar.

Erosión, una constante en todo el río Guaviare

La erosión no amenaza únicamente al casco urbano de Barrancominas. Al menos cuatro comunidades más se ven en peligro por la rudeza de las aguas del indomable Guaviare.

Según la alcaldesa Norela, el río está cada vez más cerca de la infraestructura física del Internado de Arrecifal. Algo similar ocurre en las comunidades indígenas de Laguna Colorada, que tiene cerca de 1.200 habitantes, y Pueblo Nuevo, con cerca de 900 comuneros. La población de Raudal también sufre problemas de erosión. “Todos son urgentes y tienen que ver con seres humanos”, aseguró la mandataria.

Otros problemas del naciente municipio

Ahora mismo Barrancominas es un municipio de papel. Su única funcionaria es la alcaldesa Norela Rodríguez, quien explica que durante estos ocho meses no ha recibido un solo peso de sueldo, de parte la Gobernación de Guainía. Lo más delicado es que apenas se están diligenciando los documentos (mitad de julio) para su afiliación a la seguridad social.

La oficina de la entidad está ubicada en la casa donde funcionaba la sede del antiguo corregimiento departamental, pero no cuenta siquiera con un lápiz. “No hay un computador, todo es prestado”, asegura la mandataria, y explica que la gente del municipio exige cada vez más.  “Me estoy ganando problemas gratuitamente”, concluye.

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