La niña y la silla de ruedas, una historia conmovedora

Por: El Escudo de Roble

Breidy Lineth Rodriguez mira sorprendida, no entiende lo que está pasando, ni por qué todos están sonrientes frente a un aparato, pero está feliz, después de pasar siete años postrada en una silla plástica y de arrastrarse por el piso para desplazarse. Por fin recibió una silla de ruedas, gracias a un grupo de guainianos que decidieron unirse para ayudar a los más necesitados.

Es la segunda de cinco hijos de una humilde familia, tiene 10 años, poco entiende el español pues el sikuani es su lengua materna, creció en la comunidad de Carpintero con su abuela paterna, pero por la edad avanzada de la anciana, su madre Deisy Rodríguez la llevó a Inírida hace cinco meses. Adaptarse al nuevo mundo ha sido todo un reto, desde aprender el español hasta desplazarse en su silla.

“Recien llegó a Inírida yo acompañé a la mamá a la unidad de discapacidad para que la ayudaran. Ellos le dan almuerzo y se comprometieron a que después de que salga el diagnostico de su enfermedad, irán a hacerle las terapias a domicilio” Dice, Didiana Beltrán, una de las voluntarias del grupo “Corazones Unidos Para Servir”.

El grupo liderado por Aura Viviana Dimate, al conocer la necesidad de la niña, publicó en redes sociales pidiendo ayuda y así poder comprar la silla de ruedas. La generosidad del pueblo Guainiano no se hizo esperar, en solo unos días ya tenían el dinero suficiente para comprar la silla de ruedas que entregaron el día 11 de enero del 2020 y que hoy la niña disfruta agradecida.

“somos alrededor de 13 personas que nos unimos para ayudar a todo el que lo necesite; a los ancianos, a las personas en el hospital por ejemplo. No siempre es plata, también con gestiones. En el tema de la niña, constantemente hacemos visita, se le hicieron sugerencias con la silla”, comenta Didiana Beltrán, además agregó “se trata de no darle plata a la gente, sino ayudarles con gestión, mercado, conseguirles empleo, etc”.

Didiana dice que  seguirán trabajando por los más necesitados. Hace unos días por ejemplo, lograron ayudar a una familia que llegó con un cuerpo sin vida a Inírida, también a Bladimir Perez, un niño que vendía boletas en el pueblo pasando muchas necesidades, lograron enviarlo donde su padre y su familia que vive en Boyacá.

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