En Puerto Carreño las máquinas de escribir sobreviven gracias a dos adultos mayores

Por: Gardenia Rebolledo – Puerto Carreño

Durante más de dos décadas, con su máquina de escribir y solo una mesa, don Francisco Luís Correa de 72 años de edad, ejerce la mecanografía en la esquina de “Radio Mango”, cafetería local de Puerto Carreño.  Día a día don Francisco, cariñosamente llamado “el Paisa” por los lugareños, ofrece a la ciudadanía sus servicios de redacción y transcripción de documentos públicos a muy bajos costos.

“La esencia de este trabajo es la buena ortografía y una coherente redacción. Aunque actualmente existen computadoras de última generación, debo decir, que mi experiencia no compite con Google, yo transcribo un documento entre 8 y 10 minutos y no es un copie y pegue de otro texto, mi trabajo lleva análisis y contexto”, argumenta Correa.

Es oriundo de la ciudad de Medellín, pero habita en el municipio desde hace más de 40 años, tiene familia, trabajó como docente adscrito en la Secretaría de Educación y ha desempeñado roles con la Misión La Pascua, lleva 23 años consecutivos en este mismo lugar. Dice haber empezado en el año 1996 y que solo ha salido de vacaciones en dos oportunidades y por la costumbre de ejercer este trabajo, ha apresurado su regreso por la vocación de servicio que lo impulsa.

“El mejor aprendizaje de este trabajo es que se aprende a escuchar a la gente, la necesidad, que el cliente quiere manifestar, uno traduce en buenas palabras lo que el cliente quiere. A mí, me ha llamado más la atención el prestar el servicio que lo que me gano, a veces es más lo que trabajo que lo que gano”, concluye don Francisco Correa.

En otra esquina de la capital vichadense se encuentra Silvio Gilberto Niño Valdivia, quien se ubica puntualmente desde hace cinco años continuos, todos los días de lunes a viernes, frente a la esquina del colegio José Eustacio Rivera, para prestar sus servicios de mecanógrafo.

“Me motivó la idea de prestar un servicio a la comunidad, aunque se cobre poco por documentos, es más lo que se da de lo que se recibe, servir y ayudar a la gente es lo que me mueve. Soy empírico en este ejercicio, pero tengo conocimientos porque soy tecnólogo en contabilidad y finanzas. Mi preparación es porque yo fui empleado público hace años atrás, cuando esto era comisaria de Vichada”, recuerda Niño Valdivia.

Ambos mecanógrafos, redactan todo tipo de documentos de acuerdo a las necesidades de cada persona, por ejemplo solicitudes, cartas ventas, cuentas de cobros, demandas, derechos de petición, liquidación de prestaciones sociales y demás solicitudes. Por su parte don Francisco Correa relató que “hasta cartas de amor ha escrito”.

Igualmente, coinciden que el fruto de esa constancia y entrega durante años al servicio social con el arte de la mecanografía ha ayudado al sostenimiento familiar y a brindar educación a sus hijos. Agradecen a los vichadenses y esperan seguir contando con el apoyo y la amabilidad que caracterizan a la gente de esta zona llanera.

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