¡Que el 21 sea más que el 21!

Por: Yidis Jesús Gahona Rodríguez
Administrador de Empresas - Profesional en Gestión Cultural y Comunicativa
Especialista en Gestión Cultural y Políticas Culturales 
Estudiante Maestría en Sociología 
Universidad Nacional de Colombia

El 21 de noviembre había sido la fecha elegida para una gran marcha nacional. Los estudiantes, trabajadores, indígenas, campesinos y muchos otros grupos que conforman la sociedad colombiana coincidían en que era necesario sentar una voz de protesta porque en Colombia hay 2.677.000 desempleados. Esto equivale a los habitantes de Pasto, Santa Marta, Ibagué, Manizales, Armenia y Pereira juntos.

Pero también porque desde agosto de 2018 más de 247 líderes sociales y 168 indígenas fueron asesinados; la violencia y la inseguridad aumentan dramáticamente; el acuerdo de paz que firmamos no avanza; no se garantizan los derechos de los niños y las niñas; las prácticas políticas de los corruptos no tienen límites y se han aplicado reformas laborales y tributarias que perjudican a las personas de menores ingresos, benefician a las grandes empresas y cobran más impuestos a las microempresas y a los empleados.

En los días previos a la gran concentración en las universidades se diseñaron pancartas, se prepararon obras de teatro, se suspendieron las clases y los estudiantes de música compusieron canciones que eran compartidas por las redes sociales. Todos los grupos convocantes definieron los recorridos para la marcha. Cantantes, actores y personajes de la vida pública manifestaron estar de acuerdo en que el 21 era un día para salir a la calle y rechazar la situación de crisis de nuestro país.

El 21 llegó y fue un día especial. Me levanté sobre las 4:30 de la mañana, escuché algo de música, como de costumbre. Las canciones Soy estudiante del grupo Reincidentes, Latinoamérica de Calle 13, El elegido del cantautor Silvio Rodríguez, entre otras. El día mostraba algo de nubosidad, lo que hacía pensar que podría llover. Tomé un gran desayuno porque el almuerzo sería casi en la noche. A las 8:30 a.m. estaba listo para desplazarme al punto de encuentro: el parque nacional sobre la carrera séptima en Bogotá.

Al llegar la alegría creció, ríos de personas se encontraban y se saludaban con afecto. Las mujeres traían niños en sus brazos o caminando de sus manos. Hasta los perros participaron de esta gran caminata. Una de las satisfacciones más grandes que sentí fue la de ver, por primera vez a mi primo, movilizarse por la situación de su país. Los periódicos hablan de que esta ha sido una de las marchas más multitudinarias de Colombia en los últimos años. Ni siquiera la lluvia consiguió restarles la motivación a las personas de exigir profundas transformaciones en la sociedad colombiana.

Que el 21 sea más que el 21 implica que la ciudadanía debe estar activa ante el momento de cambio que vive el país. La marcha es un gran acto simbólico que da cuenta del sentir de los colombianos, pero es necesario estar activos en la construcción de esa Colombia del tamaño de nuestros sueños.

¡Adelante!

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