BATUTA: Vidas transformadas por la música en Puerto Carreño

Por: Gardenia Rebolledo - Puerto Carreño

El Centro Musical para la Reconciliación lleva la Batuta en transformación sociocultural de jóvenes y niños en la capital vichadense. Fundada en el año 2006, instruye actualmente alrededor de 280 jóvenes, entre niños y niñas en la zona, trabaja la vocación musical y explora talentos musicales intrínsecos bajo la inclusión social y la participación.

Su estructura se enmarca en los lineamientos y demás convenios entre el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Relacionales Exteriores para ofrecer Música en las Fronteras con diferentes Programas Musicales, además es respaldado por la Secretaría de Cultura de la Gobernación del Departamento del Vichada, con el gran reto de coadyuvar a la reconciliación y tejido armónico de esta sociedad.

Son varias las historias, vivencias propias de niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad, violencia y desplazamientos forzados que les ha tocado vivir y sin embargo se han refugiado en la actividad musical como un escape y reencuentro con ellos mismos, y para alcanzar sus metas.

Un ejemplo claro es el caso de una niña muy humilde, de 12 años de edad, que forma parte del centro musical desde hace dos años. “Mi vida cambio para mejor, con la música logré mayor concentración en mis estudios. Ahora tengo buena disciplina en todo, hasta en mis tareas de la casa soy más acomedida y eso lo he logrado por la música, además que uno se siente muy bien, se olvida de los problemas que puedan existir en la casa de uno, la música para mí es maravillosa”, le contó a este medio de comunicación.

Otro caso es el de un estudiante proveniente del pueblo indígena Amorua, tiene 17 años de edad, es el mayor de tres hermanos y trabaja para colaborar en su casa. A pesar de que tiene un gran reto familiar, participa y se instruye en “BATUTA” porque dice sentirse útil e incluido socialmente. “Batuta, me gusta, yo aprendo y me siento bien allí, yo llevó siete meses asistiendo al Centro Musical Batuta y quiero seguir” expresó.

Una situación similar a la de muchos de los pequeños que hacen carrera musical en Batuta la ha vivido el actual coordinador y profesor del Centro de Reconciliación Musical, Delio Pérez Rojas, proveniente de la ciudad de Sincelejo. El barrio donde creció tenía un entorno de pobreza crítica, violencia y vicios. Si n embargo, el apoyo de sus padres fue fundamental, logró salir adelante gracias a la música.

“Yo viví en Sincelejo, en una zona muy vulnerable y afectada por el conflicto, por la delincuencia, la drogadicción y las pandillas. En el año 2002 yo ingresé a Bbatuta a través del colegio en un grupo de ensamble. Gracias a ese poder transformador de Batuta, que es su lema principal, la vida de muchos niños cambio al igual que la mía”, explica Pérez Rojas.

El centro musical recibe niños, niñas y jóvenes sin ninguna distinción social, religiosa o de nacionalidad. Orientan y enseñan cómo hacer música sinfónica bajo los principios y valores de respeto, compañerismo, solidaridad, perseverancia, excelencia y el amor a Dios ante todas las cosas.

La coordinación y directiva del Centro Musical para la Reconciliación BATUTA, invita a los interesados en formar parte del proceso sinfónico y aprender a tocar instrumentos musicales como Violín, Viola, Violonchelo, Contrabajo y disciplinarse para la vida, pueden acercase a la sede ubicada en la carrera octava #22-20 y ser un ejemplo más de los muchos que hemos contado.

 

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