Jóvenes guainianos aprenden inglés en Canadá

Por: Cesar Mora - Inírida

Trece jóvenes entre los diez y veintidos años y su profesora, se encuentran desde  el quince de junio y estarán durante un mes en Toronto, Canada. La intención es tener una inmersión, donde podrán vivir en casas nativas, aprenderán otras formas de vivir la cotidianidad y así perfeccionar el inglés.

Esta idea nace de un proceso más amplio de la Asociación Akayú y su programa de educación Ikanantaka; allí la profesora Martha Toledo, realiza desde hace varios años cursos de refuerzo, pre-icfes y pre-universitarios, donde se enfocan temáticas de matemáticas, ciencias sociales, comprensión de lectura e inglés.

Para poder realizar el viaje, padres de familia y estudiantes tuvieron que realizar preparativos durante dos años; encontrar una agencia que permitiera llevar jóvenes de diferentes edades a un mismo campamento de verano, contactar un instituto que tuviera la posibilidad de vivir en casas de familias nativas, sacar pasaporte, visa y demás trámites legales para poder viajar, ahorrar el dinero del curso y del viaje, etc.

Con rifas, venta de empanadas, ensaladas de frutas, aportes de cada una de las doce familias y el apoyo de algunas personas del departamento, lograron el objetivo que ahora disfrutan. Laura envía desde Toronto un agradecimiento: “desde la distancia agradecemos la colaboración a todos los que con sus aportes, hicieron realidad este sueño”.

En Toronto, los chicos están en parejas hospedados en hogares nativos; durante siete horas del día van al instituto –ISLC-, donde estudian ingles, luego, aprovechando que es verano y oscurece tarde, realizan otras acitividades recreativas como patinar en hielo, canotaje en Kayak o, visitan sitios emblemáticos como Las Cataratas del Niagara, Toronto Island, entre otros.

Este primer viaje que realiza Ikanantaka, busca también “vivir una experiencia en el lenguaje pero detrás de esto, está la idea de conocer otras culturas, otros tipos de sociedades, sembrar en los chicos el gusto por descubrir el mundo, conocer nuevos países, ‘nuevos mundos’”.

Laura invita a otros padres de familia para que unan a la experiencia, “aprederemos del viaje y perfeccionaremos la idea para seguir haciéndolo; es una oportunidad magnifica y vale la pena seguir realizándola. Es un esfuerzo económico que hacen cada una de las familias, y la decisión de aprender un nuevo idioma por medio de esta inmersión, realmente vale la pena”.

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