Cuando la única opción es vivir de la basura

Por:
El Escudo de Roble - @JosephEscudoDeR - leosanz89@hotmail.com

No sé si la soledad, el olvido y las tristezas llegan con la vejez, y es así, no debería ocurrir en ninguna parte del mundo. A una edad avanzada se pierden motricidad,  habilidades físicas y facilidades laborales, ya nadie les contrata y entonces la vida se hace más difícil. Esto pasa en el Guainía y estas personas han encontrado en el basurero su única esperanza de vida.

A sus 60 años Pablo Emilio Marchena, un indígena invidente, madruga todas las mañanas con su esposa Isabel Chipiaje al basurero municipal de la ciudad de Inírida en el Departamento del Guainía. Llevan ya 5 años metidos allí, en medio de ese olor a podrido y abriéndose un espacio entre las moscas y los chulos, se internan para recoger diferentes residuos que venden a Mauricio, el señor del camión que llega hasta el basurero a comprar el reciclaje.

El reciclaje se vende por kilo y su precio varía dependiendo del material; el  plásticos de gaseosa vale 400 pesos el kilo, aluminio de cerveza 1700 el kilo, cobre 10 mil el kilo, papel archivo 200 pesos.

Es una vida dura, triste y humillante. Pablo dice que a él, a pesar de su discapacidad, nadie le brinda ayuda, ni siquiera las instituciones. Están desprotegidos en el pueblo y en el basurero. No tienen elementos de protección personal y a pesar de estar en un lugar peligroso, contaminado, donde una cortada le podría causar una herida mortal, no llevan guantes, ni tapabocas, ni un traje especial. Comparten el espacio con las moscas, los chulos, las ratas y todos aquellos seres que en un basurero encuentra el sustento.

Alex Ruiz es un joven comerciante de Inírida que hace más de un mes pasó a botar basura en su camión; dice que está permitido si se llega hasta el fondo del basurero. Le impactó mucho ver esas imágenes y que la gente se le acercara para ver si algo de lo que estaba botando servía como alimento y desde entonces cada semana les lleva arroz, panela, frutiño, alimentos básicos para ayudarles. “Lo único que pido es que los gobernantes vayan, miren y tomen medidas para el bienestar de esas personas”, dice Alex.

Como Pablo Emilio Marchena hay aproximadamente 30 personas más rebuscando en la basura el alimento diario. Pablo dice que en 15 días se hacen alrededor de 80 mil pesos y que es poco lo que pueden comprar con eso.

Nota: Tengo que decir que escribo esta columna para invitar a la sociedad a dignificar la vida de los adultos mayores, que esos 150 mil pesos que reciben cada dos meses en el programa del adulto mayor en Inírida es poco para vivir. Y que las instituciones estatales deben abrir los ojos y mostrar interés para buscar una solución a este tipo de problemas.

Foto portada: Alex Ruiz
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