Se cumple un año del naufragio en el Orinoco

El 21 de noviembre de 2017 Puerto Carreño despertó con la noticia de una de las peores tragedias que haya ocurrido en los últimos años en el municipio de la capital vichadense: ‘naufragio en el Orinoco’.

Eran aproximadamente las 11:30 de la noche del 20 de noviembre cuando los habitantes que están ubicados a la orilla del río Orinoco, a la altura del Chorro de Ventanas, a unos 8 kilómetros de Puerto Carreño río arriba, escucharon los gritos de auxilio. Una embarcación con 18 pasajeros a bordo había naufragado.

En medio de la oscuridad y con la tenue luz de las linternas la comunidad acudió al lugar para brindar auxilio a los naufragados, pero solo lograron rescatar ocho de ellos, que fueron trasladados para recibir atención médica en el Hospital San Juan de Dios, de la capital vichadense.

Un bongo cargado con siete toneladas de patilla  que se dirigía a Puerto Carreño había auxiliado otra embarcación de pasajeros que presentaba fallas técnicas y llevaba el mismo destino, pasaron las personas al bongo carguero y remolcaron el dañado. En esas circunstancias fue que ambas embarcaciones naufragaron al chocar contra una roca.

La emergencia fue atendida rápidamente por un equipo de alrededor de 54 personas pertenecientes a Gestión del Riesgo departamental y municipal, Defensa Civil, Bomberos, Cruz Roja y Fuerzas Armadas. El afán era agilizar la operación de búsqueda y rescate de las 10 personas que esa fatídica mañana continúan desaparecidas.

Seis de las ocho personas que lograron ser rescatadas con vida por la comunidad que acudió al llamado de auxilio una vez ocurrieron los hechos fueron, Marileny Aragua de 43 años, Alcira Barrera de 50 años de edad, Carmen Barrera de 42 años, Rosa Barrera de 40 años, Ricardo Barrera de 18 y Simón Márquez, todos de nacionalidad venezolana.

Luego de pasar todo el 21 de noviembre sin rastros de los desaparecidos, en el transcurso del miércoles 22 los organismos de búsqueda y rescate empezaron a entregar resultados. El cuerpo en ser encontrado fue el de Richard Jiménez, de nacionalidad venezolana, a eso de las 2 de la tarde en una orilla, a unos cuatro kilómetros del Chorro de Ventanas, lugar donde se presentó naufragio.

Ese mismo 22 de noviembre, los cuerpos de Josué David Torres, Luis Alberto Trujillo y Ramona Sotilla también fueron recuperados en las aguas del Orinoco.

Al día siguiente, en horas de la mañana fue encontrado el cuerpo de un hombre en el sector de Ventanas. Y en horas de la noche, sobre las 10:15, la Armada Nacional encontró otro cuerpo masculino, en el sector de Bojonawi. Cuatro personas continuaban desaparecidas.

Pasados 10 días del trágico accidente, el Puesto de Mando Unificado anunció que la búsqueda de las personas desaparecidas cesaría el 30 de noviembre. Justo ese día, algo milagroso ocurrió.

Menos de 15 minutos después de realizada una misa en honor a las víctimas que murieron en el ‘Naufragio del Orinoco’, un cuerpo fue hallado flotando cerca del lugar donde se ofició la eucaristía.

Jorge Duque, periodista de EL MORICHAL presente ese día en el lugar, relata que la situación fue prácticamente ‘milagrosa’ porque a los pocos minutos de haberse acabado el evento religioso se anunció la aparición del cuerpo de Celina Castro, de once años, flotando en la orilla venezolana del río Orinoco, a la altura del chorro de ventanas.

Cuando los cuerpos de socorro informaron que el cuerpo hallado correspondía al de la menor, sus familiares estaban en el lugar. “A pesar de que murió al menos tenemos su cuerpo para enterrarla y llorarla” dijo la tía de la niña en su momento.

Finalmente, el 21 de diciembre de 2017, la Armada Nacional informó que durante operaciones de registro y control fluvial localizó sobre aguas del río Orinoco, en el sector de Ventanas, un cuerpo sin vida, que por su alto grado de descomposición no logró ser identificado. Se presume que ese sería uno de los tres cuerpos que aún continuaban desparecidos luego del naufragio en el río Orinoco.

Según información entregada por la Armada en ese momento, el cuerpo presentaba un alto grado de descomposición, “no tiene cabeza, no tiene extremidades superiores y tampoco inferiores, posee camisa color verde, pantalón claro tonos blancos y amarillos”. De los otros dos cuerpos que quedaron desaparecidos no se tuvo noticia alguna.

Foto Portada: Jorge Duque
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