Gasolina, el dolor de cabeza para los habitantes de Inírida

Durante los primeros días de cada mes empiezan para los habitantes de Inírida los dolores de cabeza por culpa del precio de los combustibles. La gasolina subsidiada que cuesta $9.590 por galón no dura más de ocho días; de ahí en adelante, por lo que reste del mes, tendrán que pagar 12.450 pesos por la misma cantidad.

Según Josué Peña, habitante de la capital del Guainía, esta es una situación que antes no se veía. “Por incremento del combustible, entonces sube el servicio de motocarro”, expone con preocupación Peña.

Walter González, un conductor de motocarro, dice que por ese incremento de casi 3 mil pesos pasan de gastarse $15.000 a invertir $25.000 en una sola tanqueada.

Según Cadir Castillo, propietario de la única estación de servicio que tiene el municipio de Inírida en tierra, el problema se ha ido saliendo de las manos, por culpa de las mismas políticas del Gobierno. “Los cupos que nos da el Gobierno no alcanzan; es un cupo relativamente bajo para la cantidad de población que tenemos”, precisa Castillo.

Según el propietario de la estación, Guainía tiene un cupo de gasolina subsidiada que varía de acuerdo al mes, pero oscila entre los 111 mil y 160 galones. Sin embargo, para la única estación en tierra corresponden solo 39 mil, el resto es para unas estaciones destinadas a abastecer las embarcaciones fluviales.

Lo que ha dificultado la situación es, según el empresario, la crisis económica que vive Venezuela. “De unos tres años para acá casi toda la gente de Guainía se abastece de combustible en Inírida. Antes ellos no nos compraban un galón de gasolina porque solo compraban combustible venezolano”, precisa.

Además, “todas las lanchas de carga ahora compran combustible en Inírida. Cada una compra unos 1.500 galones al mes y son 25 lanchas”, argumenta Castillo. Y agrega que “toda la gente que navega los cuatro ríos más importantes del departamento (Río Atabapo, río Inírida, río Guaviare, río Guainía) necesita tambores enteros para poder hacer sus viajes. Eso agota cualquier cupo rapidísimo”.

Ampliar el cupo es más difícil de lo que parece. Esa tarea le corresponde a la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME), una unidad administrativa especial, de carácter técnico, adscrita al Ministerio de Minas y Energía.

Según Cadir Castillo, “se han pasado oficios pidiendo ampliación del cupo, pero no hemos tenido respuesta”. En realidad, tramitar esa solicitud, esa es una actividad que le al Gobierno local o departamental. Si esas entidades no dan la pelea frente a la UPME para que se amplíe el cupo de combustible, los que seguirán pagando los platos rotos serán los habitantes de la ‘tierra de muchas aguas’.

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