¡Yo creo en Vichada! ¿Y usted?

Por: Julio César Hidalgo A.

Observaba a un particular personaje tomándole fotos a un grupo de maestras, portaba vestimenta sencilla y un sombrero elaborado en alguna fibra natural. Llegué a pensar que se trataba de una de esas personas extrovertidas que llaman la atención y que a menudo nos encontramos en congresos, seminarios y foros. De la improvisada sesión de fotos me llamó la atención que aquel fotógrafo espontáneo le insistiera a las profesoras que posaban, para que hicieran algún gesto curioso y que la foto les resultara divertida.

Esta escena la presencié durante el VII Encuentro Nacional de Colegios Amigos del Turismo, evento organizado por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo realizado en Ipiales, Nariño, durante los días 15 y 16 de marzo del presente año.

Pasaron varios minutos y el maestro de ceremonia anunció al siguiente conferencista, señor Pedro Medina, presidente de la Fundación Yo Creo en Colombia, que curioso, justamente se trataba del fotógrafo que me había llamado la atención minutos antes. Definitivamente las apariencias engañan, el fotógrafo que alcance a calificar de payaso por sus morisquetas a las desprevenidas profesoras, era nada más y nada menos el conferencista central del evento.

Escuche una amplia e interesante  hoja de vida. Inició su discurso, contó que como alto ejecutivo de Mc Donalds, fundó en Colombia la primera tienda de esa prestigiosa multinacional, luego de llevar una vida agitada, como cualquier alto ejecutivo, con aciertos y desaciertos, y después de varios años, tomó la decisión de crear su propia fundación, Yo Creo en Colombia.

Pude observa en su portal web que, Yo Creo en Colombia, desde su fundación en 1999, se ha convertido en la organización privada líder en Colombia y modelo en América Latina en construcción de confianza. A través de más de 8 mil conferencias ante 847.000 personas en 166 ciudades y 33 países, han creado una escuela de pensamiento sobre una Colombia y una Latinoamérica capaz, recursiva, inteligente, trabajadora, apasionada, feliz, curiosa, productiva y competitiva que existe, pero que muchos no ven.

Ese es el Vichada que también queremos muchos y nos asiste a todos la responsabilidad de generar las condiciones para crearlo.

Pedro Medina, al finalizar su conferencia compartió su tarjeta de presentación personal, estiré la mano y logré quedarme con una. Al siguiente día, algo incrédulo, le envié un mensaje, recibí respuesta y decidí visitarlo en  “La Minga”, una casa en medio de la montaña dos kilómetros antes de llegar a Choachí, Cundinamarca, este refugio está construido con guaduas, piedras, palos y otros elementos muy naturales. Después de cinco estaciones y de quedarme sin oxígeno, llegué a la entrada de “La Minga”, me recibió Pedro con una generosa sonrisa y luego de compartir sus conocimientos sobre las plantas que consideramos maleza y él llama “bueneza”, por ser medicinales o alimento y  de algunos rituales, acepté que al pasar por el túnel de la transformación me comprometía a cambiar ciertos aspectos de mi vida y de mi personalidad, cosa que sinceramente no es tan fácil, pues me propuse cambiar mi carácter fuerte, pero sigo siendo igual o peor de cascarrabias.

Después de almorzar con vegetales, algunos nunca antes probado, dialogamos sobre asuntos personales, me mostró toda la construcción,  también estaban presente en aquel sitio colombianos de otras regiones y hasta extranjeros. Tomamos agua de panela, producto que de manera incondicional Pedro promociona en todos sus recorridos. Le conté algunas atracciones y datos de departamento de Vichada. Me dijo que conocía muchos países y a todos los departamentos de Colombia, excepto el segundo departamento más extenso, el nuestro. Me dejó el reto traerlo a este basto y lejano territorio, desafío que acepte con cierta incertidumbre. Finalizó la visita con un registro fotográfico, un abrazo fuerte, un apretón de manos y un hasta luego. Ya sobre las cinco de la tarde baje la montaña de regreso a Bogotá y pensando en cómo cumplir lo prometido.

Dos días después y ya estando en Puerto Carreño, pude dialogar con el alcalde, ingeniero Marcos Pérez, con el gobernador señor Luis Carlos Álvarez, a quienes comenté la necesidad que tenemos los vichadense de reconocer nuestras riquezas y alternativas de desarrollo, les plantee que sumáramos esfuerzos para que Pedro Medina nos visitara y desarrollara algunas conferencias que lograran sensibilizarnos y que nos ayudara a ver lo que no vemos, a visionar un mejor departamento. El apoyo a la iniciativa fue manifiesto inmediatamente. Ese mismo día, y en tiempo record, también pude dialogar  con varios empresarios, entre ellos Jairo Novoa, representante del operador Turístico Isla Santa Elena, Charles Rodríguez, propietario del restaurante Rioca, ingeniero Jorge Cardona, propietario del hotel Carreño Plaza,  Gustavo Avella, gerente de Satena y con mi amigo Jesús David Zapata, publicista. Brevemente también les comenté el proyecto, ¡Yo Creo en Vichada!, Todos aceptaron sumarse y así poder lograr traer a Puerto Carreño al destacado conferencista.

Gracias al apoyo decidido de Alexandra Barbosa, funcionaria de la oficina de turismo del departamento y a la colaboración incondicional de Carolina Guarín y Víctor Hugo Martínez, periodista y diseñador gráfico, respectivamente y después de varias reuniones presenciales,  llamadas y Whatsapps, logramos concretar el asunto y conseguir otros apoyos necesarios, como el de la Armada Nacional, sitio donde el próximo viernes 31 de mayo a las 8:30 am y 2;30 p.m. podemos participar, sin costo, de las extraordinarias conferencias de tan ilustre personaje. Todos están invitados.

Cuento esta experiencia para que comprendamos que cuando trabajamos en equipo y en alianza, aprovechamos la generosidad y los talentos de todos, así es más fácil convertir las ideas y los sueños en realidades.

Pedro Medina afirma que “El cuento que no contamos no cuenta”, por eso es que quiero contarles que podemos soñar juntos un mejor Vichada, un departamento que aproveche al máximo toda su riqueza natural, donde el ecoturismo sea valorado como una alternativa de desarrollo sostenible. A los líderes y a quienes nos gobiernan invitarlos a que, más que los ojos, abramos nuestras mentes  y así podamos ver todo lo valioso que tenemos en nuestro departamento, pero que por muchas razones no vemos o no lo queremos ver.

Yo Creo en Vichada. Creamos en Vichada.

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