Río Bita: gran santuario de flora y fauna

Por: Martín Guzmán, estudiante de Ciencia Política y Derecho de la UniAndes.

La biodiversidad de la Orinoquia es una caja de Pandora que cada vez sorprende más. Es por ello que no bastan uno, dos o tres libros para dar cuenta de la riqueza natural que alberga esta región. Y esta afirmación va de la mano con la visibilidad que ha adquirido en la coyuntura la conservación del medio ambiente, convirtiéndose así en uno de los principales retos en las próximas décadas. Como consecuencia de lo anterior, es posible encontrar un mayor número de publicaciones en torno al tema o por lo menos son más visibles.

No en vano, Revista Semana publicó hace poco un especial sobre el río Bita en el que aborda desde diferentes perspectivas la importancia de esta cuenca y la necesidad de aunar esfuerzos para su protección.

El río Bita atraviesa una importante porción del departamento de Vichada, desde La Primavera hasta Puerto Carreño, lugar en el que desemboca en el gran río Orinoco. Como muestra Revista Semana el número de quebradas que lo alimentan es sorprendente, cerca de 5.000; la distancia que recorre es monumental, 710 kilómetros; y a esto se debe sumar el sinnúmero de especies acuáticas que habitan en sus aguas, además de las que se encuentran en los bosques de galería y sabanas inundables que lo rodean. Dantas, venados, felinos y los peces más representativos del departamento confluyen en este importante cuerpo de agua, característica que le da sustento a la grandeza que locales y extranjeros le atribuyen al río Bita .

Con base en lo anterior se logra entender que el nombre del río haga referencia a la vida, como lo señalan Brigitte Baptiste (directora del Instituto Alexander Von Humboldt) y Luis Ángel Trujillo (defensor de derechos humanos). De esta manera, se explica la convergencia de distintas organizaciones que están concentrando sus esfuerzos en dar visibilidad al río, a la riqueza del ecosistema que conforma y a la fragilidad del mismo dadas sus características.

En este esfuerzo se puede identificar la Alianza por el Río Bita, liderada por el Instituto Von Humboldt en compañía de WWF, la Fundación Omacha, la Reserva la Pedregoza, la Fundación Palmarito, la Fundación Orinoquia, Parques Nacionales Naturales, Corporinoquia, la Armada Nacional y el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible . Estas organizaciones trabajaron en la creación de una gran evaluación de las riquezas biológicas del río Bita, trabajo que tuvo como producto el libro “Biodiversidad del río Bita” y que se enmarca en un gran proyecto que pretende hacer de este el primer río protegido del país.

El proyecto se presentó en el Sistema General de Regalías y su diseño permite entrever la importante cantidad de trabajo contemplada para lograr una correcta protección del río. Está conformado por tres componentes complejos no solo por la cantidad de trabajo, sino por la necesidad de coordinar un importante número de actores.

El primero de los componentes fue denominado como componente de conocimiento y contempla la realización de expediciones científicas que hagan posible la obtención de información, así como tener acceso al conocimiento que la comunidad tiene sobre el territorio. Con este primer componente se pretende lograr identificar alternativas de desarrollo económico y monitoreo que permitan entender si se está avanzando en la dirección adecuada . El segundo componente gira entorno a la gobernanza y pretende lograr la coordinación de los distintos actores que tienen intereses en el río para lograr consenso sobre la forma de usarlo y conservarlo . Finalmente, se incluyó un componente de comunicación y apropiación, tendiente a lograr una correcta difusión del proyecto, la participación de las comunidades involucradas para fortalecer el conocimiento y la organización para la protección del río .

Las tres fases fueron ejecutadas cumpliendo con las actividades presupuestadas desde un inicio en cada una de ellas. En consecuencia, solo queda esperar para tener certeza sobre el logro del objetivo principal, es decir la protección del río Bita, pues la responsabilidad se traslada en parte a los actores que tiene relación directa con la cuenca.

A modo de conclusión, parece importante destacar la conveniencia del estreno del documental “Río Abajo”, dirigido por Marl Greco. En este trabajo, que contó con la participación de Fernando Trujillo, biólogo marino y director de la Fundación Omacha, se destaca la importancia de proteger al delfín rosado, especie en peligro dadas las altas tasas de especímenes cazados para distintos usos. Precisamente, el río Bita alberga un importante número de delfines rosados o “jaguares” de las aguas, cómo también se los conoce, por lo que la difusión de este documental permite entender la problemática existente en torno a la especie y cómo trasciende las fronteras regionales, no limitándose únicamente a la Amazonía.

Foto: Centro de Estudios de la Orinoquia
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