Así cayeron “Los Gorgojos”, dueños del narcomenudeo en Inírida

Nueve meses fue el tiempo que le tomó a la Policía en el departamento de Guainía para desmantelar la banda de “Los Gorgojos”, quienes se dedicaban el tráfico de estupefacientes en el municipio de Inírida.

Después de meses de investigación y seguimiento a esa estructura delincuencial, en el marco de la operación «Dédalo», mediante coordinaciones de la Policía, SIJIN-SIPOL- Fuerza de Tarea ARES, se da la captura de 12 personas, por el delito de tráfico, comercialización y porte de estupefacientes.

A través de declaraciones juramentadas, entrevistas, interceptación de comunicaciones, entregas controladas, vigilancias y seguimientos y reconocimientos, la Policía logró establecer que Carlos Andrés Rodríguez Ortiz alias “Mi sangre” junto a Nelson Silva alias “El Brachi”, eran las personas encargadas de la distribución de los estupefacientes.

La organización criminal denominada “Los Gorgojos” era liderada por alias “Dioselina” (integrante de la comunidad indígena Cucurital – Etnia Piapoco), encargada de controlar junto a alias “Alberto”, alias “Alejandro” y alias “Arnoldo”, el tráfico de estupefacientes al interior del municipio.

Mediante las diferentes actividades judiciales, las autoridades lograron establecer que la organización cuenta con laboratorios clandestinos en zona rural de este municipio, zona limítrofe con el departamento de Vichada, los cuales serían custodiados por integrantes de las disidencias del frente Acacio Medina de las FARC.

Es de anotar, que dicha organización traficaría mensualmente un aproximado de 2 toneladas de cocaína, de las cuales su gran mayoría sería enviada hacia Venezuela por medio de lanchas rusticas a través del Rio Atabapo y Rio Inírida.

Por otra parte, en zona urbana del municipio, esta organización utilizaba la modalidad de “venta a domicilio” para realizar la comercialización de los estupefacientes (puerta a puerta en casas, discotecas, colegios además de la utilización de moto carros), lugares en los que se entregaban dosis o “vichas” (cocaína envuelta en plástico en forma cilíndrica), cada una por un valor aproximado entre 10.000 y 25.000 pesos (cantidades elevadas en comparación a otras ciudades en donde por esta misma cantidad de droga se cobran entre 3.000 y 5.000 pesos aproximadamente).

La investigación fue adelantada en 9 meses, en un trabajo de articulación institucional (SIJIN – SIPOL – MNVCC y FGN), tiempo durante el cual se presentaron dificultades, debido a que la mayoría de los integrantes de la organización son pertenecientes a comunidades indígenas, quienes utilizaban su fuero especial para encubrir su actuar criminal, obstruyendo de esta manera el trabajo judicial.

En total se realizan 10 allanamientos, entre ellos la finca donde procesaban la hoja de coca para posteriormente ser transportada al Municipio de Inírida para su comercialización, afectando la totalidad de la cadena criminal.  En las viviendas fueron incautados elementos que eran utilizados para dosificar los alcaloides, hallando consigo pequeñas dosis o papeletas de bazuco.

Además, se incautan seis celulares que eran usados para las coordinaciones de venta a domicilio del alcaloide; una pistola de fogueo, la cual venía siendo utilizada para amedrentar a los vecinos de los expendios. Con esta operación sin precedentes se afecta significativamente un 85% del consumo y delitos conexos al fenómeno del narcomenudeo en la capital de la tierra de muchas aguas.

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