Editorial: “No solo de aplausos vive la rotativa”

La rotativa, aquella inmensa máquina que escupe periódicos, no vive de aplausos, es todo lo que les queremos decir. No queremos morir de vejez prematura.

En este país y en los otros 190 y tantos que tiene el mundo, los periódicos impresos, que por culpa del internet tienden a desaparecer, viven de la publicidad y la venta de sus ejemplares. EL MORICHAL, por ejemplo, nació creyendo que solo con los anunciantes podría tener los recursos suficientes para llevar mes a mes de manera gratuita la información a un público que hasta antes de nosotros estaba prácticamente en la penumbra informativa. Pero no ha sido sencillo, ni suficiente.

Afortunadamente hemos contado con una serie de valiosos colaboradores que han donado su tiempo y trabajo para alimentar nuestras páginas, para que usted, al husmear entre estas hojas tenga algo interesante que leer. También están aquellos que de manera desinteresada aportan con el transporte y la distribución para que este periódico llegue hasta sus manos. Sin embargo, hay gastos que necesariamente hay que cubrir con “billete”, como el caso de la ‘escupe periódicos’.

Con esta edición EL MORICHAL llega a su mayoría de edad, pues esta es nuestro número 18, y nos faltan muchas historias por contar. Por esa razón estamos destilando ideas para en 2018 hacer frente a la escases económica que nos agobia; tal vez por el siguiente ejempla usted tenga que pagar. Sabemos que muchos esperan deseosos leer mes a mes las 16 páginas de información que le llevamos, ahora, que tendremos que pedir, esperamos no nos dejen con la mano estirada. Solo de esa manera estaríamos garantizando nuestra pervivencia.

Fácilmente nosotros no estaríamos pasando esta penumbra si hubiésemos llegado a ser más de lo mismo, periódicos arrodillados a la sombra del gobierno o político de turno. Buena parte de los recursos de publicidad se encuentran en la administración pública, pero como en el caso de la Gobernación, a cambio de unas migajas de pauta (y así fuera mucha también) ellos quieren un comité de aplausos, quieren que se muestre un oasis donde solo hay desierto. Nuestro criterio periodístico no está en contar ‘billete fácil’ sino en contar historias carnudas y con sustancia. Para nosotros lo que cuenta es el lector.

Alguna vez un colega que tuvo nuestra misma encrucijada escribió un párrafo que acuña perfecto en nuestra realidad. “Nos alegra la distribución gratuita y la lectura del periódico en esquinas, salones de clase, oficinas, aceras, butacos de plaza, poltronas de bien y colectivos del mal. La función de cada mes debe continuar y queremos dejarles un titular a cuatro columnas: no solo de aplausos vive la rotativa”.

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