Así vivió el Cuerpo de Bomberos de Cumaribo la búsqueda de la niña desaparecida en Puerto Príncipe

Cuando el comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Municipio de Cumaribo, Kevin Osorio, fue alertado del extraño caso de homicidio a una pareja de ciudadanos ecuatorianos y la desaparición de una menor de cinco años que andaba con ellos, ese 18 de junio su grupo de trabajo acompañaba la realización de una actividad en el casco urbano del municipio.

Para ese día, habitantes de la Inspección de Puerto Príncipe ya habían encontrado los cadáveres de los esposos, identificados como José Tocagón Aguilar, Carmen Espinosa Hinojosa, enterrados en un bajo el agua en un caño del Resguardo Sarakure. Por eso todos los esfuerzos debían concentrarse en dar con el paradero de la niña Yulieth Valentina Tocagón.

Conociendo las circunstancias y la gravedad de lo que había ocurrido, Osorio ya imaginaba que estaban a punto de enfrentar la situación más difícil que hasta el momento haya tenido que vivir el naciente Cuerpo de Bomberos que comanda, pues la fuerza anti incendios apenas lleva dos años de haberse conformado.

Según la Organización Nacional del Pueblo Indígena Kichwa de Colombia ONPIKC, etnia a la que pertenecían los fallecidos, las tres personas se movilizaban desde Puerto Príncipe hacia la inspección de Planas en el Municipio de Puerto Gaitán cuando ocurrieron los hechos. Además, según ONPIKC, Carmen Espinosa Hinojosa tenía 8 meses de embarazo.

El martes 20 de junio, luego de haberse realizado un comité de seguridad en Cumaribo, una comisión entre la que iban los integrantes del cuerpo de bomberos se dirigió hacia el lugar dónde se había presentado el homicidio.

En la búsqueda incansable de la menor, pero sin resultados, transcurrieron los días 21, 22 de junio. De hecho, fue necesario el apoyo de buzos de la Defensa Civil del Meta, para buscar a la menor bajo el agua, cerca de donde habían sido encontrados los otros cuerpos.

Kevin Osorio junto a sus dos compañeros del Cuerpo de Bomberos de Cumaribo estuvieron todos todo el tiempo con la esperanza de que la menor estuviera con vida en algún lugar, “porque proteger la vida es nuestra misión”, nos dice. Según cuenta Osorio, el desespero de los familiares de la menor llevó a que ofrecieran dinero como recompensa a quién diera pistas de lo que había pasado con Yulieth Valentina Tocagón.

El viernes 23, un ciudadano manifestó saber la ubicación donde estaba enterrado el cuerpo de la menor. Inmediatamente, las unidades de búsqueda se dirigieron al lugar. El sábado la noticia se confirmó y se puso fin a una las historias más triste y misteriosa que haya ocurrido en el municipio de Cumaribo en los últimos tiempos.

Los cuerpos de las tres personas fueron repatriados por cuenta de los familiares hasta Ecuador, y enterrados en su comunidad natal, Waykupunku, del Municipio de Otavalo.

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