Güérima, un salto de la coca al cacao

Por: Jorge Duque – Enviado especial El Morichal

Eran las seis de la mañana cuando esperábamos el helicóptero de la Fuerza Aérea para realizar un viaje al Alto Vichada, un lugar selvático llamado Güérima, del cual las únicas referencias que tenía es que era un sector cocalero, donde durante muchos años solo se pagaba con base de coca, no había presencia de las Fuerzas Militares (FFMM) y solo se encontraba el Frente 16 de las FARC quien ejercía una anarquía frente a sus habitantes. Un lugar inhóspito olvidado por todos.

En medio de un vuelo que duro alrededor de casi 3 horas, me indicaban que esta triste realidad fue cierta, pero que ya hoy la historia es distinta. Llegamos al lugar y lo primero que note fue la gran presencia militar de soldados humildes y comprometidos del Ejército Nacional. Lo que hace unos años atrás era impensable.

En el lugar se estaba llevando una actividad en beneficio de la población y se sentía la alegría de sus pobladores. Mi objetivo era conocer una interesante historia que se está viviendo en la zona, un grupo de cultivadores que están sustituyendo sus cultivos ilícitos por cacao. ¿Cómo podía ser esto posible? Pues tal como imaginé no debió ser fácil, pero razón de esto todos podían darme así que no fue difícil empezar a conocer sobre el tema.

Lo primero que un poblador me dijo fue “háblese con el señor Isidro, él es el más indicado pues es nuestro presidente de la Asociación de Cacaoteros”. Vaya sorpresa me lleve al ver el grado de organización que ya tenían.

Fue muy fácil localizar al señor Isidro, primero por ser un líder muy activo y conocido por todos y segundo, por lo pequeño del casco urbano que hacia corta la búsqueda. Sin duda me di cuenta rápidamente del compromiso y conocimiento del tema. Lo invadí de preguntas, y con una sonrisa apacible me dijo “para que se dé cuenta, vayamos a la zona donde se está llevando a cabo este trabajo”. Por un momento pensé en si sería seguro hacer esto, pero confiado en ese cambio y las ganas de dar a conocer esta historia no dude en decirle que fuéramos.

Fue en ese momento cuando conocí al Coronel Strong quien se me presento como el Comandante de la Fuerza de Tarea Ares de la FAC, era increíble el grado de confianza que se tenían, parecían colegas que conocían del mismo tema. Se habilito un carro pero todos los que nos animamos a ir no cabíamos, así que el Coronel y el señor Isidro se fueron en su moto, indicándonos el camino, y en cuestión de tres minutos llegamos a la costa del rio Cegual, donde nos embarcamos en un bote de madera rio adentro. A unos quince minutos atracamos en un barranco, donde se encontraba las tierras del señor Roberto Casaya, quien fue el primero en atreverse a desafiar la tradición de siembra de coca por cacao.

Al estar todos reunidos entendí cuál era la cercanía entre la FAC y sus pobladores, pues en ese momento el Coronel Strong nos dijo que ellos habían llevado durante más de cinco años atrás la tarea de convencer a estos pobladores para que dejaran esta triste forma de vida y volvieran a la legalidad.

Fue una tarea ardua, difícil y complicada, pues recibían amenazas por parte de los grupos armados a que no se metieran con sus cultivos. Pero cada vez más las FFMM, en especial la FAC, fueron ganando terreno, lograron ser escuchados y generaron la confianza que se necesitaba. Poco a poco se fueron sumando otros sembradores, cuando por fin paso el primer año lograron tener su primera cosecha, la cual la misma Fuerza Aérea les saco el producto hasta la ciudad capital para venderlo.

Se necesitaban aliados pues el proyecto podía hundirse de no encontrar el musculo financiero necesario para subsistir, fue ahí donde entro hacer parte la Gobernación en mando de la gestión pasada. Pero no era suficiente, se necesitaba más apoyo, es por eso que ya con un producto, un resultado que mostrar, tocaron las puerta de la Presidencia de la Republica, quienes no dudaron en apoyar esta labor, en conjunto con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delictivo (UNODC). Desde entonces se les da un subsidio, asesoría técnica para mejorar sus cultivos y un continuo acompañamiento por parte de todos estos aliados, la producción ha ido en aumento, ya se espera sacar una nueva cosecha y se siguen uniendo cultivadores pues sin duda ven en esto la mejor decisión.

Pero no terminó ahí, pues se logró que Chocolates LUKER les comprara todo el producto que cultiven. La única condición es que se organizaran como Asociación, fue donde entendí por qué don Isidro fungía como presidente de la Asociación Pro Agro y el nivel de organización que ya tenían.

Obviamente también vi que había muchas falencias por mejorar, como por ejemplo lo complicado para llevar el producto hasta el casco urbano y de ahí a la capital. Fue entonces donde el Gobernador Luis Carlos Álvarez les indico que les entregarían un bote grande para sacar el producto y la Fuerza Aérea les donaría el motor fuera de borda. La alegría de todos era inmensa, pues todo el tiempo que tuvieron en el olvido se estaba recompensando con todo este apoyo brindado.

Lo mejor es que el nivel de violencia ha disminuido, y cuando era el sector más cocalero del país solo queda un pequeño margen que acabar, el cual esperan que sea pronto. Por ahora Don Isidro Montiel y todos sus agremiados siguen trabajando para llevar el mejor chocolate a todos los colombianos, de mi parte cada vez que me sirva una buena taza, recordare todo el esfuerzo que se hace detrás de tan delicioso sabor.

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