ZIDRES ya es una realidad

Por: Douglas López Chaquea, abogado vichadense especialista en derecho agrario.

El nuevo modelo de desarrollo económico establecido por el Gobierno nacional para el campo colombiano es modelo único en el mundo porque aunque tiene algunas similitudes con el Cerrado brasilero, tiene elementos que lo  particularizan, toda vez que es una mezcla del sector privado bajo la dirección y con incentivos desde el sector público.

Esta ley, que entre otras cosas, hay que decir, ha tenido que pasar por largas y duras pruebas porque fue cinco veces radicada por el Gobierno como proyecto de ley ante el Congreso de la República con sus correspondientes cuatro derrotas, hoy ya es una realidad, toda vez que fue aprobado en sus cuatro debates en el Congreso de la República a finales del año 2015. Fue sancionada por el Presidente Juan Manuel Santos el 29 de enero de 2016 en Orocué Casanare, bajo el número 1.776. Posteriormente reglamentada el día 3 de agosto del mismo año bajo número 1.273 y finalmente declarada exequible por parte de la Honorable Corte Constitucional mediante Sentencia C–077 el pasado 8 de febrero.

Sin embargo, hay que aclarar que a la fecha aún quedan pendientes dos demandas de inconstitucionalidad parcial de la misma Ley, pero no afectan la integralidad de la Ley, como sí lo pretendía la demanda que ya fue resuelta.

Lo irónico de todo este asunto es que, a pesar de todo este trajín jurídico por el que ha tenido que pasar esta Ley, nosotros como campesinos de las alejadas zonas del país, que somos los directos destinatarios, desconozcamos en tal medida, que ni siquiera nuestros gobernantes la conocen. Eso sí, los empresarios y el Gobierno central sí la tiene clara. Lo mismo no podemos decir de nuestros parlamentarios del Vichada, porque precisamente fue en Comisión V de la Cámara de Representatnes y con ponencia de Marco Rodríguez, de la cual también hace parte Nery Oros, que tuvo su primer debate la mencionada ley, aunque hoy por hoy ya con muchas modificaciones sustanciales porque en esa instancia fue aprobaba con expropiación de tierras, monocultivos, entre otros.

El reto que afrontamos los habitantes de la Altillanura con la entrada en vigencia de la Ley ZIDRES es del mismo tamaño de la sabana: inmensa y pareciera infinita, toda vez esta ley que nos cambiará la vida a quienes tranquilamente habitamos estos remotos  lugares hacia los cuales está dirigida esta ley.

La ley ZIDRES es sinónimo de desarrollo agroindustrial a gran escala, lo cual se traduce en productividad en su máxima expresión, pues precisamente nace con la necesidad de poder superar la dificultad con que se encontraron las grandes empresas nacionales y multinacionales para desarrollar sus proyectos agropecuarios a gran escala, por la limitación que le imponía el inciso 9 de la Ley 160 de 1994, que no les permitía ser dueños de más de una UAF (unidad agrícola familiar).

Es así que, al lado de ese mega desarrollo, que indiscutiblemente trae muchas cosas positivas, también vienen aspectos que cambiarán las condiciones actuales, sobre todo en los aspectos: ambientales, sociales, culturales entre otros, y digo esto no como un opositor al desarrollo, porque siempre he sido un pregonero del mejoramiento de nuestra calidad de vida, sino que lo hago en forma de llamado de atención para que seamos conscientes de las realidades y, en la medida de los posible, seamos nosotros mismos los actores principales de este desarrollo y en la misma medida ayudemos a preservar las incalculables riquezas humanas y ambientales de las que hoy gozamos.

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