El renacer de una flor en Inírida

Fueron muchos atardeceres en los que el puerto extrañó la imagen del monumento desaparecido de la emblemática Flor que lleva el nombre de “Inírida”; una flor sinónimo de princesa ancestral, de naturaleza única, de arraigo guainiano, una obra que por varios años sirvió como lugar de encuentro, sitio obligado de fotografía para turistas y enamorados.

Pero el tiempo ha pasado, el calendario ha puesto años en la historia y la Administración departamental Vamos Palante Guainía en cabeza del Gobernador Javier Zapata y a través de la Coordinación de Cultura Departamental con su gestora Liliana Cuero Ocoro, se consiguió a través del programa “Recuperación del Patrimonio”, hacer que la flor que todos extrañaban, con su legado natural e inmaterial, se personificara nuevamente.

Así se ve la 'flor de Inírida' en en el puerto de la capital de Guainía. Foto: Carlos Puentes - Gobernación de Guainía.
Así se ve la ‘flor de Inírida’ en en el puerto de la capital de Guainía. Foto: Carlos Puentes – Gobernación de Guainía.

Los artistas plásticos Umar Pizarro y Oscar Jhonny Grajales, maestros, amantes del arte y de la cultura guainiana con casi una vida en la región fueron los delegados para encarar la misión de crear nuevamente la Flor de Inírida bajo la técnica de escultura en Resina y fibra de vidrio policromada para luego pintarla profesionalmente con aerógrafo.

“La tarea inició en las sabanas del Guainía, buscando la flor de Inírida de Verano, conociendo las dimensiones de su tallo, contando cada uno de los pétalos, el diámetro de su frondosidad, la estructura anatómica y sus tonalidades características , para hacer de esta obra una réplica de la flor original ”, indicó Umar Pizarro.

Foto: Carlos Puentes - Gobernación de Guainía
Foto: Carlos Puentes – Gobernación de Guainía

La flor ya está lista, con una altura aproximada de 5 metros, está nuevamente instalada, floreciente en su lugar, a la vista de todos los que la echaron de menos durante años y siendo conocida por quienes hasta ahora llegan a la tierra de muchas aguas.

Está sobre una roca en el puerto, bajo la tenue y fresca sombra de los bambús, contando en silencio la historia de una flor que un día fue quitada pero como toda princesa nuevamente llega a su lugar para quedarse.

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