Acuerdo de Paz: una oportunidad aplazada para el campo colombiano

El Acuerdo de Paz firmado entre el Gobierno colombiano y las FARC, que luego de la victoria del NO en el plebiscito tendrá que ser modificado, contemplaba seis puntos: 1) Reforma Rural Integral, hacia un nuevo campo colombiano; 2) Participación política, apertura democrática para construir la paz; 3) Cese al fuego y reincorporación, fin del conflicto; 4) Drogas ilícitas, solución al problema; 5) Víctimas y justicia; 6) Implementación, verificación y refrendación.

De esos puntos del Acuerdo había dos que llaman especialmente la atención y que aterrizan en el campo colombiano en su totalidad: la reforma rural y el de drogas ilícitas.

“Hacia un nuevo campo colombiano” se conviertía en una verdadera oportunidad de desarrollo para el campesinado colombiano y un gran reto para el país. Este punto era bastante ambicioso, y está planteado para el corto, mediano y largo plazo.

En departamentos como Vichada y Guainía gran parte de los predios (fincas) carecen de títulos. Con este Acuerdo se pretendía formalizar títulos a esas personas que llevan años esperando que les legalicen sus tierras. La meta era formalizar 7 millones de hectáreas.

Otra bondad de la reforma rural era que se implementarían ‘Programas especiales de desarrollo rural con enfoque territorial’. Éstos se ubicarían en los municipios con más altos índices de pobreza, con poca presencia institucional y donde hubiese existido la tradición de economías ilícitas. Serían elaborados principalmente con la colaboración de la comunidad.

También se pueden resaltar los ‘Planes de infraestructura, desarrollo, productividad y formalización laboral’. En cuanto a la infraestructura, por ejemplo, se le pone una lupa a las vías terciarias, que para el caso de Guainía y Vichada, sería toda la red de vías que tienen los departamentos. Además, se planteaba que todas las poblaciones, en todos los municipios del país, deben tener acceso a internet, telefonía celular y los servicio básicos (agua potable, acueducto, energía eléctrica, etc.)

El quinto punto del Acuerdo, ‘Solución al problema de las drogas ilícitas’ también se convertía en una oportunidad para cientos de familias que se han dedicado a este negocio en el país. Se pretendía crear el Programa Nacional  Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos (PNIS), a cargo de la Presidencia de la República.

Y para no ir tan lejos, en el sector de Chupave, Güerima y Puerto Príncipe (Cumaribo – Vicada) se ha llevado a cabo un proyecto interesante que reemplaza la coca por el cacao que podría ser piloto para replicarlo en otras regiones de Colombia.

Obviamente, para que le programa de restitución funcione se debe llevar a cabo inversión en infraestructura porque las zonas de cultivos ilícitos se han desarrollado en lugares de acceso precario, y generar otro tipo de cultivos en esas condiciones es inviable.

A ‘groso modo’ este era el mejor provecho que se le podía sacar al Acuerdo de Paz pero ahora deben ser renegociados y puede que algunas de las bondades antes mencionadas se vayan a la basura, ¡esperemos que NO!

Que las negociaciones entre el Gobierno y las FARC continúen y lleguen a buen término depende de las fuerzas políticas de este país, incluido el Centro Democrático. A pesar de la victoria del NO, la oportunidad histórica del país por encontrar una salida negociada al conflicto sigue viva.

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