Cumpliendo un sueño, mejorar calidad de vida de un padre y su hijo en Vichada

Años atrás el señor Luis Gámez Renuma  padre y madre cabeza de hogar se hizo cargo de su hijo;  aferrado sólo a la sangre de padre e hijo inició su lucha por brindarle una mejor calidad de vida pese a las penurias de la pobreza, la falta de trabajo formal y la cantidad de necesidades a la que se exponía con un pequeño con condiciones especiales.

Vendiendo rifas y productos  por las calles de Puerto Carreño logró conseguir una silla de ruedas, no en las condiciones que su hijo merecía, pero según como lo expresó “al menos para aliviar un poco los traumas de un niño con displasia de cadera y problemas de habla”.

Hoy con una sonrisa de niño pero ya con una contextura de un joven de 17 años, Oswaldo y su papá son el uno la compañía del otro.  El señor Renuma pasó por muchas dificultades, casi no podía pasear con su hijo por las calles por su condición y por no contar con los medios necesarios de movilidad para el caso. Luego de tanto tiempo decidió contactarse con un grupo de la Gobernación del Vichada y dirigió una solicitud a la Fuerza Aérea Colombiana de quien había escuchado que apoyaban a las personas en condiciones de vulnerabilidad a través de distintas actividades y campañas.

Foto: Fuerza Aérea colombiana

Fue entonces cuando recibió una luz de esperanza al contestar una llamada para presentarse con su hijo en el parque principal de Puerto Carreño, allí fue conducido en una especie de sorpresa hacía las instalaciones de la Gobernación aguardando con risa nerviosa lo que tanto había anhelado durante años  para su hijo.

La espera no fue larga, a la entrada del recinto el Gobernador del Vichada, el Comandante del Grupo Aéreo del Oriente y la Fuerza de Tarea Conjunta ARES  recibieron al joven y a su papá y lograron materializar su sueño; una silla de ruedas nueva adecuada a su estado, acompañada de implementos de aseo personal, mercado con productos básicos de la canasta familiar, gorras de la Fuerza Aérea Colombiana, manillas  y una revista aeronáutica con los aviones que a Oswaldo le llamaron la atención. Oswaldo ya no estaría más en una silla incómoda, en mal estado y con las ruedas partidas, estaría en una nueva, propia y lista para ir a conocer más del Vichada, lejos del encierro.

Así, luego de varios meses de espera, como caída del cielo llegó esta alegría para la familia Gámez Renuma quien agradeció a la Fuerza Aérea Colombiana y a la Gobernación por ser su voz  en esta lucha y ser su corazón al brindarle a su hijo la posibilidad de mejorar su calidad de vida.

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