Tras superar tropiezos gobierno y FARC reanudan proceso de paz

Por Benigno Muñoz Estepa.

Se volvieron a reunir en La Habana, Cuba, los jefes negociadores del gobierno del presidente Juan Manuel Santos y el equipo de diálogo de la guerrilla, autodenominadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia,  FARC, luego de los inconvenientes y la suspensión del proceso, por los hechos ocurridos en la frontera colombo-venezolana, en el corregimiento el Conejo (Guajira), donde se presentó un claro hecho de proselitismo armado por parte de las FARC.

Tras la efectiva intermediación de los gobiernos de Cuba y Noruega,  durante reencuentro de los representantes del gobierno y la guerrilla en la capital cubana, se determinó que las conversaciones de paz y acuerdos entre las partes se reiniciaran el martes 2 de marzo y se acordó reajustar los protocolos de visitas pedagógicas de la guerrilla en los campamentos de ese grupo insurgente en tierras colombianas.

La reunión del sábado 27 de febrero, significó retomar el rumbo de los accidentados diálogos para cumplir con el cronograma definido por el presidente Juan Manuel Santos y el comandante de las FARC, Timoleón Jiménez, alias “Timochenko”,  donde se tiene como meta la firma del acuerdo el 23 de abril del 2016.

La comisión de negociadores del gobierno encabezados por Humberto de la Calle Lombana, ultima los detalles para iniciar el nuevo ciclo de  conversaciones en Cuba, donde aún hay temas por resolver como las condiciones y reglas para el cese bilateral al fuego, las zonas de ubicación de la guerrilla y el mecanismo de refrendación entre otros asuntos fundamentales para retomar la confianza en el grupo insurgente, que pretende iniciar un proceso de participación democrática y política en Colombia.

El presidente de la república Juan Manuel Santos aseguró recientemente, que la firma de la paz es la oportunidad que tiene el país para recuperar el rumbo en su economía de prosperidad en sectores como el turismo, la agricultura y el desarrollo industrial que requieren las regiones para combatir la pobreza en Colombia.

Sin embargo, continúan saltando piedras en los zapatos del gobierno y de los jefes de las FARC encargados de acordar los mayores beneficios para el país y para los más de 10 mil integrantes del grupo armado insurgente más antiguo en Colombia, por cuenta de los fuertes opositores al ciclo de discusiones y acuerdos de paz que se desarrollan desde los últimos tres años en la isla cubana.

Según inteligencia militar, los últimos ataques de la guerrilla del auto denominado Ejército de Liberación Nacional ELN, están relacionados con una fuerte oposición a los diálogos de esa guerrilla y de las FARC con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos. La escalada de asesinatos a policías y militares, hostigamientos y voladura de tramos en el oleoducto de Caño Limón-Coveñas y la voladura de torres de la energía que arrojan una alarmante cifra que supera los 20 uniformados muertos y más de medio centenar de heridos, se traducen a una estrategia militar de los “elenos” por entorpecer los procesos de paz en La Habana, Cuba.

Para desarrollar esta tarea se dice que hay dos comandantes del ELN encargados de reclutar a los militantes y combatientes de las FARC, que se oponen a los diálogos y la firma de la paz en Colombia. Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía  alias- Pablito, actualmente tiene la misión de coordinar las acciones militares y terroristas del ELN en los departamentos de Arauca, Boyacá, Cesar y Nariño, donde se concentra el mayor número de secuestros a civiles y uniformados, ataques contra la policía, el Ejército y contra la infraestructura económica energética y petrolera del país.

Alias Pablito, aliado con alias Gustavo o HH, intentan fortalecer el poderío militar   del ELN en todo el país y para esto pretenden conectarse con la disidencia de la guerrilla de las FARC. Dentro de sus planes está fortalecer el número de combatientes y militantes en más de 1500 hombres armados y sobrepasar los 3.000 milicianos urbanos.

Se convierte ahora el ELN en el gran dilema para los diálogos por que se teme que la disidencia armada de las FARC, el ELN y las bandas criminales como el clan Úsuga, entre otros, pasen a ocupar los espacios territoriales abandonados por las FARC luego de firmar la tan anhelada paz en Colombia.

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